Leyes Islámicas de Herencia y Equidad Financiera entre Hombres y Mujeres

Una señora del Reino Unido envió una pregunta a Hazrat Amirul Mu’minin, Jalifatul Masih V, preguntando:

“La razón por la que un hijo recibe el doble que una hija en herencia es que el hijo es responsable de los gastos de sus padres, esposa e hijos. Sin embargo, hoy en día tanto el marido como la mujer trabajan. Del mismo modo, si una hija está soltera, divorciada o separada mediante talaq o khul’ y vive sola, no recibe nada del hombre. Además, algunos hijos no asumen la responsabilidad de sus padres, mientras que las hijas, al trabajar y ganar dinero, cargan con las responsabilidades del hogar. Creo que es necesario aclarar estos asuntos para que no se vulnere el derecho de ninguna mujer”.

Huzur-e-Anwar, en su carta de 22 de agosto de 2022, proporcionó la siguiente orientación sobre esta cuestión:

El primer punto a comprender es que las enseñanzas del islam son perpetuamente duraderas, inmutables y tan practicables para cada época como lo fueron durante el tiempo bendito del Santo Profeta Muhammad. Esto se debe a que el Ser que reveló estas enseñanzas es plenamente consciente de todos los cambios y acontecimientos que han ocurrido y ocurrirán en el universo desde el principio hasta el Día del Juicio. El mismo Ser también ha asumido la responsabilidad de la protección de estas enseñanzas. Por lo tanto, decir “las enseñanzas del islam eran practicables en la antigüedad, pero ahora que las mujeres han empezado a trabajar y a asumir responsabilidades domésticas, es necesario cambiar estas enseñanzas islámicas”, es una afirmación frívola e inapropiada.

En cuanto a que las mujeres tengan propiedades o asuman responsabilidades domésticas, no es un fenómeno exclusivo de esta época. Incluso en la antigüedad y durante la bendita era del Santo Profeta Muhammad, había mujeres con una riqueza considerable que gastaban sus recursos en sus maridos e hijos. Sin embargo, nunca se plantearon la cuestión de que, puesto que gastaban en sus maridos e hijos, debían recibir la misma parte de la herencia que los hombres. Por ejemplo, Hazrat Jadiyah era una mujer rica que, después de casarse, confió toda su riqueza y propiedades al Santo Profeta. (Allamah Fakhr al-Din al-Razi, al-Tafsir al-Kabir, bajo el versículo 9 de Surah ad-Duha; ‘wa wayadaka ‘a’ilan fa aghna’) Del mismo modo, el Compañero, Hazrat Abdul’lah bin Mas’ud, que era un pobre trabajador, tenía una esposa rica, Hazrat Zainab, que solía gastar de su riqueza en su marido e hijos. (Sahih al-Bujari, Kitab al-zakah, Bab az-zakati ‘ala z-zawji wa l-aytami fi l-hajr)

La idea de que “desde que las mujeres han empezado a trabajar, la responsabilidad de los gastos domésticos ha pasado del marido a la mujer” también es incorrecta. Según las enseñanzas islámicas, independientemente de que la esposa posea bienes o trabaje, la responsabilidad de proporcionar alojamiento, ropa y alimentos a los hijos recae en el marido, y éste está obligado a cumplir con estas responsabilidades según su capacidad. El marido no tiene ningún derecho sobre los bienes o ingresos de su esposa. Sin embargo, el marido tiene autoridad para permitir que su mujer trabaje si satisface adecuadamente las necesidades de su esposa e hijos. Si el marido no está de acuerdo con que su esposa trabaje, el islam le concede el derecho a impedir que lo haga. Sin embargo, si la esposa trabaja con el permiso y el consentimiento de su marido, todos sus ingresos le pertenecen exclusivamente a ella, y el marido no tiene derecho a controlar o utilizar sus ingresos. El islam ha tenido muy en cuenta los derechos y responsabilidades del marido y la mujer en todo momento. En consecuencia, Al’lah ha confiado al marido la responsabilidad de los asuntos externos, incluida la provisión de sustento para la esposa y los hijos. Las responsabilidades domésticas (que incluyen salvaguardar los bienes del hogar, satisfacer las necesidades del marido y criar a los hijos) han sido asignadas a la esposa por Al’lah el Exaltado.

Tampoco es correcto lo que has dicho sobre conceder a una mujer que no se ha casado, o está divorciada [talaq], o ha obtenido el khul’, una parte de la herencia igual a la de un hombre. Esto es así porque si un hombre no se ha casado, o si se ha divorciado de su mujer, o si su mujer ha obtenido el khul’, entonces él tampoco recibe nada de la herencia de su mujer. Generalmente, en caso de talaq y a veces en caso de khul’, el marido tiene que pagar a la mujer su dote [mahr], mientras que, en caso de talaq o khul’, la mujer no tiene que pagar nada a su marido.

En la sociedad actual, influida por el Occidente, las mujeres tienen a menudo la idea errónea de que sus derechos son usurpados en todos los aspectos y situaciones. Las enseñanzas del islam proporcionan un sistema completo y eterno basado en derechos y responsabilidades equitativos. No hay necesidad de ningún tipo de cambio en estas enseñanzas.

 

https://www.alhakam.org/answers-to-everyday-issues-part-64-abu-talib-inheritance-and-financial-equity-tawhid/

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