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La Promoción de la Armonía y el Mutuo Respeto entre Religiones

Parte del libro “El Islam y su respuesta a las cuestiones actuales” por Hazrat Mirza Tahir Ahmad (ra)

La promoción de la armonía y el mutuo respeto entre religiones

El Santo Corán declara en términos nada ambiguos que no son sólo los musulmanes quienes permanecen firmemente sobre la verdad y quienes encomiendan y dispensan justicia y virtud entre los seguidores de otros cultos. Existen también otras gentes que están en la misma situación.

Esta es la actitud que el mundo de la religión en conjunto debería adoptar hoy día para mejorar la calidad de la relación con los demás credos. La paz religiosa no se puede conseguir sin cultivar tales actitudes de tolerancia, magnanimidad y entendimiento humano hacia las gentes de otros cultos.

Refiriéndose a las religiones del mundo en general, el Santo Corán declara:

Entre los que hemos creado hay gentes que guían a los hombres con la verdad y hacen justicia con ella (C.7: Al-A’raf: 182)

El concepto de universalidad

Desde tiempos inmemoriales, diversos filósofos han soñado con el momento en el que la humanidad pudiera unirse como una gran familia bajo una única bandera. Este concepto de unificación de la humanidad no sólo ha sido mantenido por pensadores políticos sino también por economistas y sociólogos. Pero en ningún campo se ha perseguido esta idea con más ahínco que en el terreno de la religión.

Aunque el Islam también comparte este punto de vista con otras religiones (algunas de ellas poseyendo programas ambiciosos de dominio del mundo), sin embargo, en esta aparente comunalidad, el Islam mantiene una actitud claramente diferente ante afirmaciones ambiciosas como la antes mencionada. No es éste el lugar adecuado para desarrollar a fondo este tema controver­tido y debatir cuál es la religión que Dios ha nombrado para unificar a toda la humanidad bajo una única bandera divina. Pero es muy importante entender las implicaciones de tales afirmaciones por más de una religión en el mundo. Si dos, tres o cuatro religiones poderosas, de tradición histórica largamente establecida, declaran simultáneamente ser religiones universales ¿no han de crear una confusión enorme y la incertidumbre en gran escala en la mente de los seres humanos? ¿Acaso no supone su rivalidad mutua y el afán de dominación una amenaza real e importante para la paz mundial?

Tales movimientos de dimensión global por parte de las religiones son por sí mismos un asunto de grave preocupación. Pero si le añadimos el peligro de que tales movimientos estén en manos de líderes fanáticos, irresponsables e intolerantes se deduce que tales riesgos son múltiples y más reales que académicos.

En el caso del Islam, por desgracia, existe una propaganda ampliamente extendida en el sentido de que el Islam promueve el uso de la fuerza, dondequiera que sea precisa, para la difusión de su ideología. Tales ideas no sólo emanan de los oponentes del Islam sino también del “clero” musulmán de mentalidad medieval.

Obviamente, si una religión apuesta por la ofensiva, las demás tendrán el derecho de defenderse con las mismas armas.

Obviamente, no estoy de acuerdo y rechazo tajantemente la noción de que el Islam abogue por el uso de la fuerza para la difusión ideológica, pero volveremos mas tarde a este aspecto.

Examinemos en primer lugar la racionalidad de tal declaración por cualquier fe del mundo. ¿Puede cualquier religión -El Islam, el Cristianismo, o cualquiera otra- hacerse universal en su Mensaje en el sentido que el Mensaje sea aplicable a todos los seres humanos del mundo, sea cual sea su color, raza o nacionalidad? ¿Qué ocurriría con la multitud de modelos raciales, tribales, tradiciones nacionales, hábitos sociales y culturales?

El concepto de universalidad tal como es propuesto por las religiones, no debe sólo trascender las barreras geográficas y nacionales sino que además ha de trascender el tiempo. Por lo tanto, la pregunta sería: ¿Puede una religión ser eterna, es decir, pueden las enseñanzas de una religión ser aplicables con igual conveniencia a las gentes de esta era, de igual manera que a las de mil años atrás, y a las de aquí a mil años? Incluso si una religión fuera aceptada globalmente por la humanidad entera ¿Cómo podría ser competente tal religión para satisfacer las necesidades de la generación futura?

Corresponde a los seguidores de cada religión sugerir la forma en que las enseñanzas de su respectiva religión proponen resolver los problemas planteados. En nombre del Islam, sin embargo, intentaré resumir brevemente la respuesta islámica a estas cuestiones.

El islam es una religión universal

El Santo Corán aclara repetidamente que el Islam es una religión cuyas enseñanzas están relacionadas con la psique humana. El Islam enfatiza que cualquier religión que se halle enraizada en la psique humana transciende el tiempo y el espacio. La psique humana permanece inalterable. Por lo tanto, la religión que esté verdaderamente enraizada en la psique humana se hace del mismo modo inalterable, siempre y cuando no se comprometa excesivamen­te con las situaciones transitorias por las que pasa el hombre en cualquier época a medida que progresa hacia adelante. Si la religión se adhiere a estos principios que emanan de la psique humana, tal religión posee la potencialidad lógica de convertirse en una religión universal.

El Islam da un paso adelante. En su actitud comprensiva única, describe a todas las religiones del mundo como poseedoras en cierta medida de este carácter de universalidad. Como tal, en cada religión revelada por la Divinidad, siempre existe un núcleo central de enseñanza que está ligada a la psique humana y a la verdad eterna. Este núcleo de las religiones permanece inalterado hasta que los seguidores de tal religión corrompen la enseñanza en un período de tiempo posterior.

Los siguientes versículos explican el tema en cuestión:

Y no se les ordenó (al Pueblo del Libro) más que servir a Al’lah, ser sincero con El en obediencia, ser rectos, cumplir la Oración y pagar el Zakat. Esa es la religión del pueblo del camino recto. (C. 98: Al-Bayyinah: 6)

Dirige pues tu rostro al servicio de la religión como alguien dedicado a Dios. Esta es la naturaleza diseñada por Al’lah: la naturaleza según la cual ha modelado la humanidad. No hay alteración en la creación de Al’lah. Esta es la fe auténtica y duradera. Pero la mayoría de los hombres no lo saben. (C.30: Al-Rum: 31)

Teniendo en cuenta lo anterior, puede cuestionarse cuál es la sabiduría de enviar una religión tras otra con la misma enseñanza. Es más, puede sorprender por qué el Islam declara, en términos relativos, ser más perfecto y universal que las religiones anteriores si todas ellas tenían la misma enseñanza universal inalterable, aplicable a los seres humanos de todos los tiempos.

1) Como respuesta a la primera cuestión, el Santo Corán llama la atención de la humanidad al hecho histórico incuestionable de que los Libros y Escrituras revelados con anterioridad al Corán han sido interpolados. Sus enseñanzas se han corrompido por un proceso gradual de enmiendas o porque han sido introducidos nuevos elementos por interpolación hasta el punto que la validez y autenticidad de tales Libros y Escrituras se ha hecho dudoso y cuestionable.

Obviamente, la responsabilidad de probar que no ha acontecido ningún cambio en la Escritura, recae sobre las gentes que pertenecen a tales religiones. En lo que respecta al Corán, éste ocupa una posición única y distinta entre todos los Libros y Escrituras religiosas. Incluso algunos de los adversarios más firmes del Islam que no creyeron que el Corán fuera la Palabra de Dios han tenido que confesar que el Santo Corán, sin sombra de duda, permanece como el mismo Libro inalterado y sin cambios que Muhammad, la paz y bendiciones de Dios sean con él declaró que era la Palabra de Dios.

Por ejemplo:

Existe por otra parte todo tipo de seguridad, externa e interna, de que poseemos el mismo texto que el mismo Mohamed aportó y empleó (p. xxvii)

Podemos afirmar, con la máxima asunción, que cada versículo del Corán es la composición genuina e inalterada del mismo Mohamed. (p.xxviii) [Life of Mohamed por Sir William Muir. Londres 1878]

Podrían existir mínimos errores de copia, pero el Corán de Osman no contiene sino elementos genuinos, aunque en ocasiones en un orden muy extraño. Los esfuerzos de los eruditos europeos para probar la existencia de interpolaciones posteriores en el Corán han fracasado  (Prof. Noldeke. Enciclopedia Británica; 90 edición, en “Quran”)

Es un tema de controversia totalmente distinto quién fue el autor del Libro. No obstante, el mismo Libro cuya autoría divina es afrontada por otros Pueblos de Libros, permanece como testimonio del hecho de que no sólo la Torá y el Inyil (el Antiguo Testamento y los Evangelios) fueron revelados en parte por el mismo Dios, sino que también otros Libros pertenecientes a diferentes religiones de otras partes del mundo tuvieron su origen, sin duda, en el mismo Dios: las contradicciones que hoy se encuentran en los mismos son de origen humano. Sin duda que la actitud del Corán es con diferencia la más realista y conducente a la paz entre las religiones.

2) En cuanto a la segunda cuestión, el Santo Corán llama nuestra atención al proceso de evolución en cada esfera de la sociedad humana. Se necesitaron nuevas religiones no sólo para restaurar las enseñanzas fundamentales de las religiones antiguas que habían sido mutiladas por las manos del hombre, sino que también, a medida que la sociedad se desarrollaba, eran precisas más enseñanzas que habían de añadirse a las previas para mantener el ritmo del progreso.

3) Esto no es todo. Otro factor a tener en cuenta en este proceso de cambio era el relativo a enseñanzas secundarias relacionadas con la época, que fueron reveladas a fin de satisfacer las exigencias de un determinado pueblo o tiempo. Esto significa que las religiones no sólo estaban constituidas de núcleos de principios inalterables sino que también poseían enseñanzas periféricas, secundarias e incluso transitorias.

4) Finalmente, aunque no menos importante: el hombre no fue educado y entrenado en las instrucciones divinas en un único tramo, sino que fue formado gradualmente, paso a paso, hasta llegar a una etapa de madurez mental en la que fue considerado preparado apto para recibir todos los principios fundamentales que eran necesarios para su guía. Según la declaración coránica, fue también revelada una enseñanza secundaria inseparable, basada en principios permanentes, como parte de una religión final, perfecta y completa, que fue el Islam. Todo lo que era de carácter puramente local o temporal fue abrogado u omitido; todo lo que era necesario en adelante fue provisto y mantenido (ver Santo Corán C. 5:14-16)

Esto es, en esencia, el concepto islámico de la universalidad religiosa, que el Islam afirma poseer. Corresponde al hombre investigar y juzgar el mérito comparativo de los diferentes demandantes.

Volvemos de nuevo a la cuestión de las religiones que se han propuesto el objetivo de una influencia global. Claramente el Islam posee tal ambición. Por medio de una profecía, el Santo Corán declara que el Islam está destinado a emerger un día como la única religión de la humanidad.

Él es Quien envió a Su Mensajero con la guía y la Religión de la verdad, para hacer que prevaleciera sobre todas las religiones, aunque lo odien quienes asocian dioses a Dios. (C. 61: Al-Saff: 10)

A pesar de su compromiso con la promoción de la paz y la armonía entre las distintas religiones, el Islam no desalienta la difusión competitiva de mensajes e ideologías con el afán de ganar influencia sobre los demás. De hecho, propone como una meta noble la búsqueda del predominio del Islam sobre todos los demás credos, meta que ha de ser perseguida por los fieles del Islam.

Hablando del Santo Fundador del Islam (sa), el Santo Corán declara:

Diles: “¡Oh humanidad!, En verdad soy un Mensajero enviado a todos vosotros por Al’lah, a Quien pertenece el reino de los cielos y la tierra. No existe otro dios sino Él. Él da la vida y causa la muerte. Creed pues en Al’lah y en Su Mensajero, el Profeta Iletrado, que cree en Al’lah y en Sus Palabras; y seguidlo para que seáis bien guiados”. (C.7: Al-Araf: 159)

Sin embargo, para prevenir y evitar fricciones y malentendi­dos, el Islam prescribe un conjunto de reglas claras de conducta que garantizan el trato equitativo, la justicia absoluta, la libertad de expresión y el derecho a disentir, igual para todos.

Instrumentos de competición: no coerción

¿Cómo puede una religión declararse universal, internacional o global, y, no obstante, no originar conflictos?

Ninguna religión con un mensaje universal y ambiciones globales de unir a la humanidad bajo una sola bandera puede siquiera plantearse momentáneamente la idea de emplear la fuerza para difundir su mensaje.

La espada puede conquistar territorios pero no corazo­nes.

La fuerza puede doblegar las cabezas pero no las mentes.

El Islam no permite el uso de la fuerza como instrumento para la propagación de su Mensaje. Declara:

No ha de existir coerción en la religión. En verdad, lo recto ha quedado diferenciado de lo erróneo… (C. 2: Al- Baqarah: 257)

Por lo tanto no hay necesidad de coacción. Que el hombre determine dónde está la verdad. Dirigiéndose al Santo Fundador del Islamsa, Dios le advierte claramente en contra de mantener cualquier idea de empleo de la fuerza para intentar reformar la sociedad. Su estatus de reformador queda muy claro en el versículo siguiente:

Adviérteles, por tanto, pues tú no eres más que un Amonestador; mas no tienes autoridad para obligarlos. (C. 88: Al-Ghassiyyah: 22-23)

Desarrollando aún más el mismo tema, se recuerda al Profeta Muhammad, la paz y bendiciones de Dios sean con él:

Pero si se alejan, sabe que no te hemos enviado como protector de ellos. Tu deber sólo consiste en transmi­tir el Mensaje. Deja que Dios lo haga efectivo (C. 42: Al-Shoora: 49)

Incluso si surge una contienda en el proceso de propagación de la nueva ideología y se genera una reacción violenta, el Islam exhorta enérgicamente a sus fieles a que muestren paciencia y perseverancia y eviten el conflicto en la máxima medida de lo posible. Es por esto por lo que, dondequiera que se encomienda a un musulmán que entregue el Mensaje del Islam al mundo a su alcance, se establece un código de conducta preciso. De los varios versículos relativos a este punto, hemos seleccio­nado unos pocos para ilustrar este punto:

Convoca al camino de tu Señor, con sabiduría y la mejor exhorta­ción, y dialoga con ellos de la mejor manera. En verdad, tu Señor conoce perfectamente a quien se ha desviado de Su camino; y también conoce a quienes están rectamente guiados (C. 16: Al-Nahl: 126)

Rechaza lo malo con lo que es bueno. Conocemos perfec­tamente todo lo que alegan (C. 23: Al- Mu’minun: 97)

Aquí “Ahsan” significa lo mejor, lo más atractivo y  bello.

Al describir el código de conducta con el que los creyentes deben de entregar el Mensaje, el Santo Corán hace el siguiente comentario:

Llamamos como testigo a la edad en la que el hombre en conjunto se encontrará en estado de pérdida, excepto los que creen y hacen buenas obras y entregan la Verdad de manera honesta. Exhortan a la paciencia a la vez que ellos mismos ejercitan la paciencia. (C. 103: Al-Asr: 2-4)

También:

Debería actuar como los que creen y se exhortan mutuamente para ejercer la paciencia a la vez que así lo hacen ellos mismos y se exhortan mutuamente a ser considerados y misericordiosos con los demás a la vez que ellos mismos son considerados y misericordio­sos. (C. 90: Al-Balad: 18)

Supervivencia del más adecuado

Según el Santo Corán, la supervivencia y victoria final de un Mensaje depende totalmente de la potencia de sus argumentos y no de la fuerza material que pueda emplear. El Santo Corán es muy claro y específico en este tema. Declara que aunque se utilicen las fuerzas más poderosas para aniquilar la Verdad y apoyar a la falsedad, tales esfuerzos habrán de quedar indefectible­mente frustrados y derrotados. La razón siempre prevalecerá sobre la fuerza bruta de las armas materiales. Por ejemplo, el Santo Corán afirma:

…Pero los que saben con certeza que un día se reunirán con Al’lah dirán: ¡Cuántos pequeños grupos triunfaron sobre grandes masas por la orden de Al’lah!, y Al’lah está con los perseveran­tes (C. 2: Al-Baqarah: 250)

El concepto de la supremacía del Islam ha de ser entendido en el contexto de la orden divina mencionada anteriormente.

En otra parte de un versículo del Sagrado Corán se declara:

…Al’lah esté plenamente contento con ellos y ellos están plenamente contentos con Él. Son del partido de Al’lah. Tened en cuenta que es el partido de Al’lah el que prosperará. (C. 58: Al-Muyadila: 23)

Durante la Batalla de Badr (la primera batalla de la historia del Islam), el poder de los idólatras de la Meca fue confrontado con un pequeño número de musulmanes, sobrepasados ampliamente en número, con un equipo y armamento ínfimo y forzados a luchar una batalla en defensa propia por la preservación de su ideología y no por su propia subsistencia. Comentando esto, el Santo Corán declara:

…Que perezca, pues, el condenado a perecer por veredicto de la lógica manifiesta, y que sobreviva el que merezca sobrevivir por virtud de su lógica manifiesta. (C. 8: Al-Anfal: 43)

Este es el principio universal que ha desempeñado el papel más importante en la evolución de la humanidad. La supervivencia del más adecuado es la esencia de este Mensaje. De hecho, es la metodología de la evolución de la vida.

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