Parte del libro “El Islam y su respuesta a las cuestiones actuales” por Hazrat Mirza Tahir Ahmad (ra)
Definiendo la democracia
El concepto de democracia, a pesar de sus orígenes griegos, se basa en la breve definición de Abraham Lincoln en Gettysburg de gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo. Es desde luego un tópico muy interesante, pero rara vez aplicado en su totalidad en ninguna parte del mundo.
La tercera parte de esta definición para el pueblo es muy vaga y llena de peligros. ¿Qué se puede declarar que sea para el pueblo con total confianza? En un sistema de gobierno de mayoría, puede ocurrir muy a menudo que lo que se considera que es para el pueblo es simplemente para la mayoría y no para la minoría restante.
En un sistema democrático, también es posible que las decisiones vitales se tomen únicamente basándose en la mayoría absoluta. Aun así, si se analizan más minuciosamente los hechos y las cifras, se descubre que realmente fue una decisión minoritaria, aprobada democráticamente, e impuesta sobre la mayoría. Una de las numerosas posibilidades es que el partido gobernante sea votado para el poder en una primera vuelta habiendo obtenido los puestos en base a una mayoría minoritaria en casi todas las circunscripciones. Además, si el número de votantes el día de la votación es bastante bajo, se hace dudoso que el partido gobernante goce, en efecto, del apoyo de la mayoría. Incluso si el partido surge con una mayoría general del electorado, podrían ocurrir muchas cosas durante el período de su posesión. La opinión pública podría cambiar drásticamente de tal modo que el gobierno establecido ya no fuese una representación verdadera de la mayoría. Después de todo, a cada cambio de gobierno se manifiesta un proceso gradual de cambio de intención por parte del electorado.
Incluso si el gobierno sigue siendo popular para sus votantes, no es improbable que cuando se toman ciertas decisiones clave, un número considerable de miembros del partido gobernante no esté en el fondo de acuerdo con la mayoría, pero voten por lealtad al partido. Si la diferencia está en la fuerza del partido gobernante sobre el partido o partidos de la oposición, entonces, bastante más que a menudo, la decisión llamada mayoritaria sería en realidad la decisión de una minoría impuesta al pueblo.
También es de recalcar que el concepto de lo que se considera como bueno para el pueblo cambia de una época a otra. Si las decisiones no se toman sobre principios absolutos sino sobre lo que se considera bueno para el pueblo, o al menos lo que el partido considera bueno, esto podría llevar a giros constantes en la política cada cierto tiempo. Lo que aparece hoy podría ser malo mañana y bueno al día siguiente.
Para el hombre de la calle, esta puede ser una situación engañosa. La experimentación del comunismo a una escala tan grande durante más de medio siglo, estuvo al fin y al cabo basada en el mismo eslogan de para el pueblo. No todos los estados socialistas fueron dictatoriales.
También debiera notarse que la línea que separa los estados socialistas de los democráticos en lo que concierne a gobierno por el pueblo es muy fina y a veces inexistente. ¿Cómo se puede censurar a todos los gobiernos del mundo elegidos en países socialistas por haber sido llevados al poder no por el pueblo? Por supuesto, en un estado totalitario es posible dictar la elección de los candidatos al electorado de tal modo que les deje poco espacio para elegir otras alternativas. Sin embargo, tácticas similares y otras despóticas se pueden usar también, con unas pocas excepciones en el mundo occidental, en países con un sistema democrático de gobierno.
De hecho, a la democracia en la mayor parte del mundo no se le dejan las manos libres, y las elecciones rara vez son por el pueblo. Mediante el fraude electoral, las negociaciones ocultas, el gobierno del terror mediante tácticas policiales y otras medidas corruptas similares, se atenúa y se adultera el espíritu y sustancia de la democracia en el mundo, de tal modo que al final queda poco de democracia.
Definición islámica de democracia.
Según el Sagrado Corán, el pueblo tiene una libre oportunidad de adoptar cualquier sistema de gobierno que le sea adecuado. Democracia, soberanía, sistemas tribales o feudales son válidos con tal de que el pueblo los acepte como el patrimonio tradicional de su sociedad.
No obstante, parece claro que la democracia se prefiere y se recomienda especialmente en el Sagrado Corán. Se aconseja a los musulmanes que adopten un sistema democrático, aunque no exactamente el modelo de democracia del estilo occidental.
El Islam no presenta una definición vacía de democracia en ninguna parte del Sagrado Corán. Sólo trata de principios de vital trascendencia y deja el resto a la gente. Síguelo y benefíciate, o extravíate y sé destruido.
Dos pilares del concepto islámico de democracia.
Sólo hay dos pilares en el concepto islámico de democracia. Estos son:
- El proceso islámico de elecciones se debe basar en la confianza y la integridad.
El Islam enseña que donde quiera que ejerzas tu voto, lo hagas con la conciencia de que Dios está vigilándote y te hará responsable de tu decisión. Vota por los que sean más capaces de desempeñar su responsabilidad nacional y que sean ellos mismos dignos de confianza. En esta enseñanza está implícita la exigencia de que aquellos que tienen derecho a voto, deben ejercerlo correctamente a no ser que haya circunstancias fuera de su control o existan impedimentos en el ejercicio de ese derecho.
- Los gobiernos deben funcionar según el principio de justicia absoluta.
El segundo pilar de la democracia islámica es que siempre que tomes decisiones, lo hagas según el principio de justicia absoluta. Ya sean asuntos políticos, religiosos, sociales o económicos, nunca se debe comprometer a la justicia. Después de la formación del gobierno, la votación dentro del partido debería también seguir siempre orientada hacia la justicia. Por lo tanto, no debiera permitirse que ningún interés partidista o consideración política tuviesen influencia en el proceso de toma de decisiones. A la larga, toda decisión tomada con este espíritu va a ser realmente del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Preferencia por la consulta mutua
La sustancia de la democracia se discute muy claramente en el Sagrado Corán y, en lo que concierne al consejo dado a los musulmanes, aunque la monarquía nunca se ha excluido como institución irreligiosa e impía, la democracia se prefiere con certeza a todas las demás formas de gobierno.
Describiendo la sociedad musulmana ideal, el Sagrado Corán declara:
Cuanto se os ha concedido no es más que una provisión temporal de esta vida, pero lo que está con Al-lah es mejor y más duradero para quienes creen y ponen confianza en su Señor. Quienes se abstienen de los pecados y obscenidades más graves y, cuando están encolerizados, perdonan. Quienes escuchan a su Señor y cumplen la Oración, cuyos asuntos se deciden por consulta mutua y emplean de lo que les hemos proporcionado. Y quienes se defienden cuando se les perjudica” (C. 42. Al-Shura: 37-40).
Las palabras árabes AMRO HUM SHURA BAINAHUM (cuyos asuntos se administran por consulta mutua) se refieren a la vida política de la sociedad musulmana, indicando claramente que en asuntos de gobierno, las decisiones se toman a través de consulta mutua, que, por supuesto, recuerda a uno la primera parte de la definición de democracia, esto es: gobierno del pueblo. La voluntad común del pueblo se convierte en la voluntad de gobierno del pueblo a través de la consulta mutua.
La segunda parte de la definición de democracia se refiere a por el pueblo. En la siguiente parte del versículo se hace clara referencia a esto:
“En verdad, Al-lah os ordena confiar las responsabilidades a quienes estén mejor dotados para desempeñarlas. (C. 4: Al-Nisa: 59).
Esto significa que siempre que expreses tu voluntad para elegir a tus gobernantes, sitúes la responsabilidad en el lugar al que por derecho pertenece.
El derecho del pueblo a elegir a sus gobernantes se menciona, por supuesto, aunque incidentalmente. El verdadero énfasis se pone en cómo se debe ejercer este derecho. Se recuerda a los musulmanes que no es una simple cuestión de voluntad personal que pueden ejercer del modo que les parezca, sino que mucho más que eso, es una cuestión de responsabilidad nacional. En asuntos de responsabilidad, no te quedan muchas opciones. Debes desempeñar la responsabilidad con toda honestidad, integridad y espíritu desinteresado. La responsabilidad debe reposar donde realmente pertenece.
Muchos letrados musulmanes citan este versículo sólo para indicar que el Islam propone el sistema y teoría de la democracia como se entiende en la filosofía política occidental, pero esto es sólo cierto en parte.
El sistema de consulta mencionado en el Sagrado Corán no deja sitio para la política de partidos de las democracias occidentales actuales, ni da licencia al estilo y espíritu de los debates políticos en los parlamentos y cámaras de representantes elegidos democráticamente. Como ya hemos discutido este aspecto en detalle, no es necesario añadir nada más.
También debería señalarse en relación con la segunda parte de la definición de democracia, que según este concepto de consulta mutua, el derecho a votar pertenece prácticamente de manera absoluta a los votantes sin otros requisitos o condiciones que infrinjan este derecho.
Según las normas habituales de democracia, el votante puede desperdiciar su voto en favor de un títere, o echar a perder o tirar su papeleta en la papelera en lugar de en la urna electoral. Seguirá siendo irreprochable y no se le podrá tachar de haber violado ningún principio de la democracia.
Según la definición del Corán, sin embargo, el votante no es el dueño absoluto de su voto sino un depositario. Como depositario, debe depositar su confianza con justicia y honradez, donde considere que verdaderamente pertenece. Debe estar alerta y ser consciente de que será responsable de su acción ante los ojos de Dios.
A la vista de este concepto islámico, si un partido político nombra un candidato al que otro miembro particular del partido considera incapaz de desempeñar su responsabilidad nacional, dicho miembro debería dejar el partido antes que votar por alguien que no le merece la confianza. No se permite que la lealtad al partido interfiera en su elección.
Una vez más, se debe desempeñar la responsabilidad de buena fe. Por lo tanto, todo votante debe participar completamente en el ejercicio de su voto durante las elecciones a no ser que esté incapacitado para hacerlo. De otro modo, habrá fracasado en el desempeño de su propia responsabilidad. El concepto de abstención o contención en el ejercicio del voto, como ocurre en los Estados Unidos de América donde casi la mitad del electorado no se molesta en votar, no tiene cabida en el concepto islámico de democracia.
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