Presentado por: Respetado Hadi Ali Chaudhry Sahib en la ocasión de Yalsa Salana Reino Unidos 2025
“El Mensajero ha creído en lo que le ha sido revelado por su Señor, y también los creyentes. Todos han creído en Al’lah, en Sus ángeles, en Sus Libros y en Sus Mensajeros. No hacemos distinción entre ninguno de Sus Mensajeros; y dicen: ‘Oímos y obedecemos. Imploramos Tu perdón, Señor nuestro, y hacia Ti es el retorno’.”
“Di: ‘¡Oh Gente del Libro! Venid a una palabra común entre nosotros y vosotros: que no adoraremos a nadie sino a Al’lah, y que no asociaremos a nada con Él, y que ninguno de nosotros tomará a otros por señores, aparte de Al’lah’.”
“Y, en verdad, hemos suscitado un Mensajero en cada pueblo, con el mandato: ‘Adorad a Al’lah y evitad al Maligno’.”
Un Nacimiento de Paz en Tiempos de Tiranía
He recitado tres versículos de tres suras [capítulos] del Sagrado Corán.
El título de mi discurso, como han escuchado, es: “El bendito ejemplo del Santo Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) en el establecimiento de la armonía interreligiosa“.
Estimada audiencia, en el año 570 d.C., Abrahah al-Ashram, el rey de Yemen, se convirtió en un símbolo de opresión y tiranía. Llegó con la intención de demoler el centro del monoteísmo y el lugar central del mundo, la Casa de Al’lah, la Kaaba, en La Meca. Vino con sus compañeros y miles de elefantes, pero el destino de Al’lah era que Él mismo lo destruiría. Este incidente ocurrió en el mes de Muharram.
Aproximadamente un mes y medio o dos meses después de este evento, en la misma ciudad de La Meca, el 12 de Rabi’ al-Awwal, correspondiente al 20 de agosto de 570 d.C., la manifestación de la paz, la seguridad y la unidad y tolerancia religiosas también tuvo lugar en las cercanías de la Kaaba. Es decir, tuvo lugar el bendito nacimiento de nuestro señor y maestro, Hazrat Muhammad Mustafá (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él).
Abrahah fue el abanderado del odio religioso, la opresión y la tiranía. En contraste, esta manifestación de Al’lah el Todopoderoso, nuestro señor y maestro Hazrat Muhammad Mustafá (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), fue el abanderado de la unidad, el afecto y la tolerancia religiosos.
El Principio Fundamental de la Unidad Islámica
El Mensajero de Al’lah (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) vino para unir a todas las religiones del mundo en una sola fe, que es el Islam. El nombre de esta religión, Islam, comenzó con el profeta Adán (la paz sea con él) y perdurará hasta el Día de la Resurrección. Su fundamento y base siempre ha sido el Islam [la sumisión a la voluntad de Dios].
Por lo tanto, el plan de acción que trajo el Mensajero de Al’lah (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) fue precisamente este: ninguna persona puede ser llamada musulmana hasta que crea en todos los mensajeros y en sus libros. La creencia en Al’lah y Sus ángeles es común en todas las religiones; no hay desacuerdo sobre ellos en términos de fe. Sin embargo, las diferencias surgen respecto a los libros y los mensajeros. Fue aquí donde el Mensajero de Al’lah (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) presentó la unidad fundamental que unificaría a todas las religiones y proporcionaría los medios para su cohesión.
Él (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) declaró que nadie puede entrar en la fe que él trajo a menos que, junto con la fe en Al’lah y Sus ángeles, crea en el libro de cada mensajero y en cada mensajero, considerando a cada uno como propio. Esta es la unidad fundamental que fue presentada única y exclusivamente por nuestro señor y maestro, Hazrat Muhammad Mustafá (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él).
Es una realidad que observamos a diario: si una persona no cree en un profeta, no duda en hablar mal de él. No tiene reparo alguno. Pero una persona que cree en cada profeta no tolera que se diga ni una sola palabra en su contra; al contrario, guarda a cada profeta en su corazón y en su alma en forma de fe. Esta fue la lección que nos dio nuestro señor y maestro, Hazrat Muhammad Mustafá (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él).
Una Misión Universal para Toda la Humanidad
Junto con este mandamiento o plan de acción, Al’lah el Todopoderoso también le asignó al Mensajero de Al’lah (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) el deber de proclamar: “Y no te hemos enviado sino como portador de buenas nuevas y como amonestador para toda la humanidad”. Es decir, “Oh Mensajero, te hemos enviado para toda la creación, no para una sola nación, tribu o secta, sino para el mundo entero, sin importar en qué rincón o extremo vivan”.
Esto significa que el mensaje del Mensajero de Al’lah (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) —que creer en cada profeta, ya sea grande o pequeño, mencionado en el Corán o no, de cualquier nación o pueblo— es la primera parte, la unidad fundamental de su fe.
Al’lah el Todopoderoso también le instruyó a proclamar: “¡Oh, creyentes! Entrad todos en la sumisión completa a Al’lah”. Este es un versículo muy completo en pocas palabras. Si por “creyentes” se entiende a los musulmanes, entonces se les advierte que no creen divisiones entre ellos, sino que se unan en el único Islam, la misma religión de cada profeta. Pero si se interpreta que se dirige a “aquellos que creen en sus propios mensajeros y libros”, entonces el llamado es a que todos crean en este último Mensajero y en este Libro, el Sagrado Corán.
Por lo tanto, esta es la unidad fundamental, la base para que todas las religiones se unan y se conviertan en una sola: el Islam. Y este es el mensaje que nuestro señor, su señor, Hazrat Muhammad Mustafá (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), trajo, un mensaje destinado a ser practicado hasta los confines de la tierra.
En este sentido, ustedes son afortunados, pues al haberse unido a Hazrat Masih Maud (el Mesías Prometido) (la paz sea con él) y a su Jilafat [Califato], se han convertido en seres que creen en cada uno de los profetas. Ninguna otra comunidad puede afirmar hoy en día que cree en todos los profetas. Por lo tanto, este es el verdadero Islam que trajo el Mensajero de Al’lah (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), y esta es la única Yama’at [comunidad] que actúa sobre este versículo. Miren a su alrededor, no hay ninguna otra comunidad así en el mundo.
La Invitación a la Palabra Común
El Islam es una religión que, traída por el Mensajero de Al’lah (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), abarca todas las demás religiones. Él proclamó: “Venid a una palabra común entre nosotros y vosotros”. Como mínimo, únanse en este punto común, en esta unidad que compartimos, que es la Unicidad de Al’lah, y esto es el Islam. Por eso se dice: “Él os llamó ‘musulmanes’ antes y también en este Libro”. Al’lah el Todopoderoso dice que Él nos ha llamado musulmanes tanto en el Corán como antes.
Esta es la hermosa enseñanza que el Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) trajo para unir a todas las religiones. También proclamó: “Ciertamente, la única religión aceptable para Al’lah es el Islam”. Es una sola religión la que todos los profetas trajeron, y esa era el Islam. Y también dijo:
“Di: ‘Creemos en Al’lah y en lo que nos ha sido revelado, y en lo que fue revelado a Abraham e Ismael e Isaac y Jacob y las Tribus, y en lo que fue dado a Moisés y a Jesús y a los Profetas de parte de su Señor. No hacemos distinción alguna entre ellos y a Él nos sometemos’. Y quienquiera que siga una religión que no sea el Islam, no le será aceptada, y en la Otra Vida se contará entre los perdedores.”
Este versículo coránico nos dice que, en realidad, desde el principio, el Islam fue revelado a cada profeta, y en esta era, fue perfeccionado.
Diplomacia, Tolerancia y Tratados Históricos
Otro bendito ejemplo del Mensajero de Al’lah (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) fue que escribió cartas a los reyes de las regiones cercanas y lejanas, invitándolos a volver al Islam. Por ejemplo, escribió una carta a Heraclio, el emperador de Roma, diciendo:
“La paz sea con quien sigue la guía. Después de esto, le invito con el llamado del Islam. Acepte el Islam y estará a salvo; acepte el Islam y Al’lah le dará una doble recompensa. Pero si se aparta, sepa que el pecado de sus súbditos también recaerá sobre usted. Y ¡Oh Gente del Libro! Venid a una palabra común entre nosotros y vosotros: que no adoraremos a nadie sino a Al’lah, y que no asociaremos a nada con Él, y que ninguno de nosotros tomará a otros por señores, aparte de Al’lah.”
A lo largo de su vida, el Mensajero de Al’lah (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) se esforzó por unir a las religiones. Por ejemplo, una pequeña frase: “Yassiru wa la tu’assiru, bashshiru wa la tunaffiru” [Faciliten las cosas y no las dificulten; den buenas noticias y no ahuyenten a la gente]. Este era el mensaje que daba a sus gobernadores o representantes cuando los enviaba a otras regiones. Este es un mensaje vivo hasta el Día de la Resurrección para toda persona.
El Mensajero de Al’lah (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) también trajo un mensaje para crear esta armonía:
“Y si Al’lah no hubiera hecho que los hombres se repelieran unos a otros [el mal], ciertamente habrían sido derruidos los claustros y las iglesias, las sinagogas y las mezquitas en las que se conmemora frecuentemente el nombre de Al’lah. Y, en verdad, Al’lah ayudará a quien Le ayude. Ciertamente, Al’lah es Fuerte, Poderoso.”
En este versículo, Al’lah el Todopoderoso ha protegido los lugares de culto de todas las religiones del mundo a través del Mensajero de Al’lah (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él).
Cuando una delegación de cristianos de Nayrán vino a Medina, no aceptaron el Islam, pero pidieron un tratado de paz. El tratado que el Profeta (sa) les redactó es una obra maestra de paz y seguridad. Escribió:
“De parte de Muhammad, el Profeta (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), para el Arzobispo Abu Harith, y para los demás sacerdotes, clérigos, seguidores y monjes de Nayrán, y todos sus seguidores. A ellos se les concede seguridad para sus iglesias, lugares de culto, etc. […] Sus derechos y autoridad […] no serán alterados. Mientras permanezcan bienintencionados, pacíficos y amantes de la paz, […] siempre tendrán la protección de Al’lah y Su Mensajero.”
Luego, vean cuán vasto es el manto de su misericordia. Cuando emigró a Medina, se firmó un tratado con las tribus judías e idólatras. Él (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) declara: “Innahum ummatun wahidatun min dunin-nas” (En verdad, son una sola comunidad (ummah) aparte de los demás). Y declaró: “Lil-yahudi dinuhum wa lil-muslimina dinuhum” (Para los judíos su religión, y para los musulmanes su religión).
La Sabiduría Profética en las Relaciones Sociales
Hay otro aspecto asombroso, que fue exclusivo del Mensajero de Al’lah (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) y una necesidad de su tiempo: sus matrimonios. Desde la perspectiva de la armonía religiosa, vean la sabiduría que Al’lah puso en esto. Todos sus matrimonios fueron con diferentes tribus. Hizo esto porque los árabes valoraban enormemente los lazos matrimoniales. Desde esta perspectiva, contrajo matrimonios, incluso con judías y cristianas. Al casarse con miembros de las religiones cercanas, los vinculó a todos consigo mismo, y vemos que en pocos años, toda Arabia se unió en paz.
El Triunfo del Islam a través de la Razón y la Paz
Finalmente, quiero llamar su atención sobre un decreto especial de Dios. Al’lah el Todopoderoso le dio este mensaje al Mensajero de Al’lah (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) tres veces en el Sagrado Corán:
“Él es Quien ha enviado a Su Mensajero con la Guía y la Religión de la Verdad, para que la haga prevalecer sobre todas las demás religiones.”
El Mesías Prometido, Hazrat Masih Maud (la paz sea con él), dice al respecto: “Reflexionando sobre este versículo, me di cuenta de que esta supremacía no será por la espada y el fusil, sino por argumentos racionales, es decir, por pruebas intelectuales”.
Por lo tanto, el Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) dijo acerca del Mesías Prometido (la paz sea con él) que él “yada’ul harb” (pondrá fin a las guerras) y propagará el Islam a través del Tabligh [la predicación] y la paz. Él (la paz sea con él) dijo:
“¡Oh amigos, abandonad ya la idea del Yihad! Pues ahora la guerra y la lucha están prohibidas por la religión.”
“El Señor de ambos mundos, Mustafá, ya ha decretado: ‘Isa, el Mesías, detendrá las guerras’.”
En 1899, el Mesías Prometido (la paz sea con él) estableció la Conferencia de las Religiones del Mundo, en la que presentó el principio de que todos debían exponer las virtudes de los fundadores de sus religiones y de sus credos.
El Jilafat: Un Faro de Paz en la Actualidad
Por lo tanto, es una verdad eterna y sempiterna que las religiones del mundo pueden armonizarse actuando sobre la enseñanza del Señor de los Inmaculados, la Misericordia para la Humanidad, Hazrat Muhammad Mustafá (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él). Y hoy, el Mesías Prometido (la paz sea con él) ha traído ese mismo mensaje. Por la gracia y el favor de Al’lah el Todopoderoso, el Jilafat-e-Ahmadía [el Califato Ahmadía] avanza por el camino de “Amor para todos, odio para nadie”, sosteniendo la bandera de La ilaha il-lal-lah, Muhammadur-rasulul-lah [No hay más dios que Al’lah, Muhammad es el Mensajero de Al’lah] y “venid a una palabra común entre nosotros y vosotros”. Esta es la realidad y la verdad de hoy.
La armonía de las religiones es gracias al Jilafat.
Ahora solo el Jilafat es el refugio de las religiones.
La paz mundial está ahora garantizada por el Jilafat, ciertamente.
El palacio del Jilafat emite esta llamada de paz una y otra vez:
“Venid a mí con sinceridad, pues en esto reside el bien; hay bestias por doquier, yo soy la fortaleza de la seguridad.”
Fa-kullu barakatin min Muhammadin sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam. Fa-tabaraka man ‘al-lama wa ta‘al-lam.
[Toda bendición proviene de Muhammad (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él). Así que, bendito sea quien enseñó y quien aprendió.]
Allahumma sal-li ‘ala Muhammadin wa ‘ala ali Muhammadin wa barik wa sal-lim. Innaka Hamidum-Mayid.
[¡Oh, Al’lah! Bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad, y otórgales paz. Ciertamente, Tú eres Digno de Alabanza, Glorioso.]
Usted puede convertirse en musulmán
La Comunidad Musulmana Ahmadía le invita a conocer el proceso de volverse en un musulmán áhmadi y así conseguir la salvación.





