Discurso por Maulana Mubarak Ahmad Tanveer en la ocasión de Yalsa Salana Alemania 2025
وَاصْبِرْ وَمَا صَبْرُكَ اِلَّا بِاللّٰهِ وَلَا تَحْزَنْ عَلَيْهِمْ وَلَا تَكُ فِيْ ضَيْقٍ مِّمَّا يَمْكُرُوْنَ
El tema de este humilde servidor es: El modelo ejemplar del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) en tiempos de dificultad y pruebas.
En esta aleya de la Sura an-Nahl, Al’lah Todopoderoso le dice al Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él):
“Y soporta con paciencia; mas tu paciencia no es posible sino con la ayuda de Al’lah. Y no te aflijas por ellos, ni te angusties por lo que traman”.
Y,
“¡Oh, Profeta! Teme a Al’lah y no obedezcas a los incrédulos y a los hipócritas”. Y,
“Y no hagas caso de sus malas palabras, y pon tu confianza en Al’lah; y Al’lah basta como Guardián”.
Introducción: La Paz a Través de la Paciencia
Respetada audiencia, puede surgir en la mente de alguien la pregunta de que el tema central del Yalsa Salana de este año es la paz y la libertad. ¿Qué conexión tiene el modelo ejemplar del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) en tiempos de dificultad y pruebas con este tema? Si una persona reflexiona, aunque sea un poco, se verá obligada a decir que si una persona es buscadora de la paz —ya sea la paz para sí misma, su hogar, una ciudad, un país o el mundo entero— esa paz no puede establecerse hasta que adoptemos el modelo ejemplar del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) en tiempos de dificultad y pruebas.
En realidad, el establecimiento de la paz en el período inicial del Islam fue la causa de la gran victoria del Islam. Y hoy, en el segundo advenimiento del Islam, esta es la misma arma para el triunfo del Islam. Es por eso que en esta era, para salvar a la humanidad, que está envuelta en inquietud y calamidades, y para convertirla en una cuna de paz, nuestro amado Imam, Hazrat Jalifatul Masih V (que Al’lah sea su Ayudante), ha iniciado una serie de sermones desde 2017, narrando los relatos e incidentes de las vidas de nuestro Señor y Guía, el Sello de los Profetas, Muhammad Mustafa (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), y sus Compañeros. Y hasta la fecha, a través de aproximadamente 250 sermones, ha otorgado un nuevo color a nuestra fe y convicción.
La Sabiduría Divina Detrás de las Pruebas
Al’lah Todopoderoso, al declarar al Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) como un modelo excelente en la Sura al-Ahzab, hizo que su noble persona pasara por todo tipo de dificultades y pruebas para que se manifestaran tales esplendores de su gran carácter moral, cuya visión el ojo del cielo había estado esperando desde los albores de la creación. El comienzo de estas dificultades y pruebas empezó desde el momento en que abrió los ojos en este mundo hasta su regreso a su Compañero Exaltado [Al’lah], y a cada momento, continuaron aumentando en su severidad y alcance.
En realidad, toda su vida transcurrió en medio de las turbulentas olas del océano de dificultades y pruebas. Y luego, actuar con paciencia y firmeza en estas circunstancias, de acuerdo con el mandato de Dios Todopoderoso, es tal como alguien dijo:
در میان قعر دریا تختہ بندم کردہ ای
باز می گوئی کہ دامن تر مکن ہوشیار باشSignificado: ‘Me has atado a una tabla en medio de las profundidades del río y luego dices: “Ten cuidado, sé vigilante, no dejes que se moje el borde de tu vestidura”’.
Aunque esta es una tarea aparentemente imposible, nuestro Señor y Guía, Hazrat Muhammad Mustafa (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), no solo hizo posible esta tarea imposible, sino que lo hizo con tal belleza que ni por un momento el agua de la inmundicia de este mundo pudo tocar la vestidura blanca del placer y el amor de Dios Todopoderoso. Demostrando un ejemplo perfecto de paciencia, firmeza, tolerancia y resistencia, nunca expresó sus propias dificultades. Solo dijo esto una vez: “He sido atemorizado en el camino de Al’lah como nadie ha sido atemorizado, y se me ha hecho sufrir en el camino de Al’lah como a nadie se le ha hecho sufrir”.
Respetada audiencia, también puede surgir aquí la pregunta de que, siendo usted el más amado de Al’lah Todopoderoso y el líder de todos los profetas, ¿por qué se le hizo pasar por estas tribulaciones? Arrojando luz sobre esto, el Mesías Prometido (la paz sea con él) declara:
“La intención de Dios Todopoderoso con respecto a los Profetas y santos es que se manifieste toda clase de su moral. Así, para cumplir esta intención, Dios Todopoderoso divide sus vidas benditas en dos partes. Una parte se pasa en dificultades y aflicciones, y se les hace sufrir de todas las maneras y son perseguidos, para que se manifiesten aquellas altas morales suyas que no pueden manifestarse ni probarse en absoluto excepto frente a las más severas de las aflicciones”.
El Mesías Prometido (la paz sea con él) declara además:
“Si esas severas aflicciones no descienden sobre ellos, ¿cómo puede probarse que son un pueblo que no se vuelve infiel a su Señor al ser afligido con calamidades, sino que, más bien, da un paso adelante aún más y agradece a Dios Todopoderoso que, de entre todas las personas, los eligió a ellos para Su gracia y los consideró dignos de ser perseguidos por Su causa y en Su camino?”.
La Vida del Profeta (sa) Antes de la Profecía
Respetada audiencia, la vida bendita del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) tiene dos partes: una es el período de 40 años antes de la profecía, y la otra es el período de 23 años después de la profecía. El Mesías Prometido (la paz sea con él) ha pintado tal cuadro al arrojar luz sobre el período de 40 años de su vida antes de la profecía, que no es posible uno mejor.
Él (la paz sea con él) declara: “Nuestro Líder y Señor (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) pasó una gran parte de su vida, que son 40 años, en un estado de desamparo, angustia y como huérfano. Ningún pariente o familiar cumplió con su deber de parentesco durante ese tiempo de soledad. Ese rey espiritual, en su infancia, fue entregado a algunas mujeres beduinas y nómadas como un niño huérfano. En ese estado de desamparo y pobreza, ese Líder de toda la humanidad completó sus días de crianza. Y cuando alcanzó una edad de discernimiento, cuidó de las cabras como los huérfanos desamparados que no tienen a nadie en el mundo, pues aquella gente beduina había confiado el servicio de pastorear cabras a ese Jefe de los Mundos”.
El Mesías Prometido (la paz sea con él) declara además: ‘Es un asunto de gran asombro que en un momento en que los tíos carnales del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), como Abu Talib, Hamza y Abbas, estaban presentes —y Abu Talib, en particular, no solo era el jefe de La Meca sino también el líder de su pueblo, poseyendo mucho honor, gloria, riqueza y poder mundanos— a pesar del estado principesco de estos individuos, aquellos días del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) transcurrieron en gran dificultad, inanición y miseria. Incluso llegó a un punto en que tuvo que pastorear las cabras de gente salvaje. Sin embargo, al ver esta dolorosa condición, nadie derramó una lágrima. Y cuando el Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) llegó a la edad de la juventud, ni siquiera se le ocurrió a ninguno de sus tíos que: “Después de todo, somos como un padre para él. Deberíamos hacer algunos arreglos para su matrimonio y otros asuntos esenciales”. Esto a pesar de que había muchachas elegibles en sus propias casas y entre sus otros parientes’.
Él declara además: ‘Así, la pregunta surge naturalmente aquí: ¿por qué se mostró tal frialdad e indiferencia por parte de esta gente? La verdadera respuesta a esto es que esa gente veía a nuestro Señor y Guía (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) como un mero niño huérfano, que no tenía ni padre ni madre, era indigente y no poseía medios ni recursos mundanos. Era pobre, sin nada a su nombre. ¿Qué beneficio podría haber en mostrar simpatía a una persona tan afligida? Y hacerlo su yerno era equivalente a arruinar la vida de su propia hija. Sin embargo, no eran conscientes de que él era un príncipe y el líder de los reyes espirituales, a quien se le darían las llaves de todos los tesoros del mundo’.
Las Pruebas del Período de La Meca
Respetada audiencia, la segunda fase de la vida del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) se divide a su vez en dos partes: un período de trece años en La Meca y un período de diez años en Medina.
Describiendo las pruebas del período de La Meca, el Mesías Prometido (la paz sea con él) declara:
‘Las dificultades y problemas que sobrevinieron al Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) durante los trece años de su vida en La Meca son tales que ni siquiera podemos imaginarlos. El corazón tiembla cuando uno los contempla. Es a partir de esto que la alta resolución, la magnanimidad, la firmeza y la determinación de ese Mensajero de Al’lah (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) se hacen evidentes. ¡Qué montaña de dignidad era aquel hombre, que montañas de dificultades cayeron sobre él, pero no pudieron sacudirlo en lo más mínimo! Y no se volvió perezoso ni se entristeció ni por un momento en el cumplimiento de su misión. Esas dificultades no pudieron alterar su resolución’.
Respetada audiencia, hoy, en estos breves momentos, debemos observar algunos incidentes de la vida del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) desde este ángulo: cómo esa encarnación de morales sublimes, en medio de las tumultuosas olas del mar de pruebas y tribulaciones en la historia de los profetas, otorgó nuevas alturas a las cualidades morales de la paciencia, la tolerancia y la clemencia.
Soportando el Abuso Verbal y la Calumnia
El mayor dolor que una persona siente es por el abuso verbal y la injuria. Estas son como flechas que hieren a una persona con una severidad mucho mayor que una espada. Por eso Hazrat Musleh-e-Maud (que Al’lah esté complacido con él) dijo:
‘Aunque se inflijan cientos de heridas de espada, la herida de la lengua es peor que todas ellas. El otoño nunca llega sobre la herida de la lengua; permanece fresca hasta el último aliento’.
La embestida de las flechas de la injuria y la burla comenzó con la primera llamada de la predicación del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él). Cuando invitó a los Banu Abd al-Muttalib, toda la gente se reunió. Entre ellos estaba su tío, Abu Lahab, quien, al escuchar el mensaje de la verdad, dijo: ‘¡Maldito seas! ¿Es para esto que nos reuniste?’. Al Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) se le llamó —Dios no lo quiera— poeta, loco, hechicero y mentiroso. Esta tormenta de insolencia continuó sin cesar hasta el final.
El ataque lanzado con las flechas de la lengua contra la noble esposa del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), Hazrat Aisha Siddiqa (que Al’lah esté complacido con ella), fue de tal gravedad que Al’lah Todopoderoso mismo se refiere a él en el Sagrado Corán como una ‘calumnia monumental’.
Sin embargo, nuestro Señor y Guía (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) no solo demostró una paciencia y firmeza perfectas frente a este asalto cuádruple de las flechas de la lengua, sino que, al pasar continuamente sus noches en adoración ante su Señor por estos enemigos semejantes a bestias, estableció un ejemplo perfecto para nosotros.
Sufrimiento Físico y Persecución
Ahora pasamos a su sufrimiento físico y pruebas personales. Hazrat Musleh-e-Maud (que Al’lah esté complacido con él) ha pintado un cuadro notable de esto. Él declara:
‘Se menciona en los Ahadith [dichos del Profeta Muhammad (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él)] que en épocas anteriores, se colocaban sierras en las cabezas de aquellos que aceptaban la religión de Dios Todopoderoso, y eran serrados en dos, pero ni siquiera emitían un suspiro de dolor. Pero en el caso de Muhammad, el Mensajero de Al’lah (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), estas sierras no se aplicaron durante un año, ni dos, ni tres, ni diez años; continuaron funcionando hasta su fallecimiento’.
Él declara además:
‘Los cristianos afirman que Cristo, al ser crucificado una vez, expió los pecados de todos los pecadores. Pero para Cristo, este fue un incidente único en toda su vida. Muhammad, el Mensajero de Al’lah (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), sin embargo, fue crucificado por la gente en cada momento de su vida, y aceptó no miles, sino millones de muertes por el bien de ellos’.
Así, cuando observamos los incidentes en la vida del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), vemos esta afirmación como una realidad manifiesta, y a cada paso, encontramos incidentes que la prueban.
Una vez, en la Kaaba [el edificio cúbico en el centro de la Gran Mezquita de La Meca], los incrédulos le pusieron un paño alrededor del cuello y lo retorcieron con tanta fuerza que sus ojos se enrojecieron y se hincharon. Cuando Hazrat Abu Bakr (que Al’lah esté complacido con él) se enteró de esto, vino corriendo. Al ver al Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) en este estado de sufrimiento, las lágrimas brotaron de sus ojos. Apartando a los incrédulos, dijo: ‘¡Teman a Dios! ¿Están persiguiendo a un hombre simplemente porque dice: “Mi Señor es Al’lah”?’.
En otra ocasión, el Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) estaba sentado en una roca en La Meca, sumido en sus pensamientos, cuando Abu Jahl apareció de repente. Tan pronto como llegó, abofeteó al Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) y luego comenzó a lanzarle los insultos más viles. El Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) soportó la bofetada y continuó escuchando los insultos, pero no pronunció una sola palabra de su boca.
Cuando Abu Jahl se fue después de lanzar insultos, el Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) se levantó en silencio y se fue a su casa. Y fue esta misma paciencia la que finalmente se convirtió en la razón de la aceptación del Islam por parte de Hazrat Hamza (que Al’lah esté complacido con él).
Una vez, mientras pasaba por un mercado, un grupo de rufianes de La Meca lo rodeó y, durante todo el camino, siguieron golpeándole la nuca, gritando: ‘¡Oh, gente! Este es el hombre que dice ser un profeta’.
Respetada audiencia, en todo lugar de peligro, el objetivo principal del enemigo era la persona del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él). Sin embargo, cada vez que surgía una ocasión así, él se arrojaba al fuego de ese peligro con tal valentía que parecía como si considerara que su propia vida no tenía ningún valor.
Durante la Batalla de Uhud, una piedra golpeó su casco, y sus eslabones de metal le perforaron la cabeza. Cayó inconsciente sobre los cuerpos de los Compañeros que yacían martirizados a su alrededor. Luego, los cuerpos de más Compañeros martirizados cayeron sobre su bendito cuerpo, y la gente asumió que había sido martirizado.
Pero cuando fue sacado de la zanja y recuperó la conciencia, ni siquiera pensó que el enemigo lo había herido, le había roto los dientes y había martirizado a sus parientes, familiares y amigos. Más bien, lo primero que hizo al recuperar la conciencia fue orar:
رَبِّ اغْفِرْ لِقَوْمِيْ فَاِنَّهُمْ لَا يَعْلَمُوْنَ
‘Oh, mi Señor, esta gente no ha reconocido mi posición. Por lo tanto, perdónalos y absuelve sus pecados’.
El Perdón y la Clemencia del Profeta (sa)
Veamos algunos ejemplos de las pruebas y tribulaciones que sobrevinieron a la persona del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) y a sus queridos parientes.
Su tío, Abu Lahab, ante su negativa a abandonar la enseñanza de la Unicidad de Dios, ordenó a sus hijos que se divorciaran de ambas hijas del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), y así lo hicieron. El Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) soportó el dolor de la muerte de muchos de sus seres queridos, entre los que se encontraban su amada madre, su abuelo, su tío y su querida esposa, Hazrat Jadiya (que Al’lah esté complacido con ella). También enfrentó la muerte de muchos de sus hijos e hijas, cuyo número se dice que llega a once.
Cuando llegó el momento del fallecimiento de su hijo, Hazrat Ibrahim, el Mensajero de Al’lah (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) demostró un ejemplo perfecto de paciencia y tolerancia. Inclinó la cabeza ante la voluntad de su amado Dios, diciendo: “El ojo derrama lágrimas y el corazón se aflige, pero no pronunciaremos ninguna palabra de nuestra boca que esté en contra de la voluntad de Al’lah. Y, oh Ibrahim, estamos profundamente entristecidos por tu separación”.
Cuando Al’lah Todopoderoso bendijo al Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) con victorias, poseía el poder, si así lo hubiera deseado, de castigar a todos los cabecillas de estas aflicciones. Pero los perdonó a todos. El Mesías Prometido (la paz sea con él) declara a este respecto:
“Hazrat Jatamul Anbiya [el Sello de los Profetas] (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), después de obtener una victoria completa sobre la gente de La Meca y otros, y viéndolos bajo su espada, perdonó sus pecados. Y al conquistar, les dijo a todos:
لَا تَثْرِيْبَ عَلَيْكُمُ الْيَوْمَ
[No hay reproche contra ustedes este día]
Y debido a este acto de perdonar sus faltas —que era una hazaña imposible a los ojos de sus oponentes, quienes, reflexionando sobre su propia maldad, se consideraban prácticamente muertos cuando se vieron en manos de su adversario— miles de personas aceptaron el Islam de inmediato. La paciencia que el Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) había mostrado durante mucho tiempo frente a sus severos tormentos se volvió tan clara como el sol ante ellos”.
Las riquezas del mundo le fueron dadas en abundancia, pero el Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) nunca dejó que sus manos se mancharan con el mundo. Siempre prefirió la pobreza a la riqueza y la humildad a la opulencia.
Hazrat Aisha (que Al’lah esté complacido con ella) narra que el Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) nunca se vengó de nadie por su propia causa. El jefe de los hipócritas, Abdullah bin Ubayy bin Salul, pasó toda su vida burlándose del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) y fue el cabecilla detrás de innumerables tormentos mentales y físicos. Sin embargo, a pesar de toda su insolencia y maldad, a su muerte, el Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) dio su propia camisa para su sudario y dirigió su oración fúnebre.
Durante la expedición de Dhat-ur-Riqa, Ghaurath bin Harith, que había venido en su persecución con la intención de matar, tomó la espada del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) mientras dormía y la desenvainó para matarlo. Sin embargo, Al’lah Todopoderoso, con Su poder, frustró su impura intención. El Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) perdonó incluso a este enemigo jurado, estableciendo así un modelo magnífico y ejemplar para nosotros.
Al perdonar a Hind, que había masticado el hígado de su amado tío, Hazrat Hamza, estableció un modelo tan grande y ejemplar que cambió por completo el mundo de Hind. Ella limpió su corazón y su hogar de ídolos y le dijo al Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él): “Por Al’lah, no había hogar sobre la faz de la tierra que deseara ver más humillado que tu hogar. Pero hoy, mi condición es tal que no hay hogar sobre la faz de la tierra que desee ver más honrado que tu hogar”.
Ejemplos de Tolerancia y Paciencia
Caballeros, entre los judíos también, Al’lah Todopoderoso concedió a algunos la buena fortuna de aceptar al Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él).
Entre ellos se encontraba un erudito judío, Zaid bin Sa’nah. Había probado todas las señales de la profecía del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) y las había encontrado verdaderas, excepto dos. Con respecto a esas, se menciona que una era que la tolerancia de este Profeta superaría la ignorancia de toda persona ignorante, y la otra era que la severidad de la ignorancia solo aumentaría su tolerancia. Para probar esto, asistía a menudo a las reuniones del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él). En una ocasión, surgió una oportunidad en la que el Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) necesitaba tomar un préstamo de grano para ayudar a algunas personas. Él ofreció: “Yo proporcionaré este préstamo”. Dio el grano como préstamo, y aún quedaban tres o cuatro días para el pago. Estaba al acecho para probar esta cualidad. El Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) salió con sus compañeros para un funeral. Entonces, con rostro enojado, tiró de la capa del Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) con tanta fuerza que se le cayó. Y dijo: “Oh, Muhammad, ¿por qué no pagas el préstamo? Sé que ustedes, los Banu Abd al-Muttalib, son morosos”. Al ver esto, los ojos de Hazrat Umar (que Al’lah esté complacido con él) se enrojecieron de ira. Y dijo: “Oh, enemigo del Islam, ¿te atreves a hacer esto delante de mí? Si no fuera por el respeto al Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), te habría decapitado”. El Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) dijo con gran paciencia: “Umar, él y yo esperábamos algo más de ti. Deberías haberme aconsejado que pagara el préstamo de la mejor manera, y deberías haberle enseñado a él la etiqueta de pedir el pago. Ahora ve y paga su préstamo, y dale algo extra”. Cuando esto sucedió, su mundo se transformó. Inmediatamente dijo:
لَا إِلٰهَ إِلَّا الله مُحَمَّدٌ رَسُوْلُ الله
[no hay nadie digno de adoración excepto Al’lah y Muhammad es el mensajero de Al’lah]
Él y toda su familia entraron en el redil del Islam después de presenciar este modelo ejemplar del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él).
Uthman bin Talhah narra que durante la era de la ignorancia, la puerta de la Kaaba se abría los lunes y jueves. En uno de esos días, el Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) vino y deseó entrar en la Kaaba. Él [Uthman] habló con extrema rudeza y le prohibió la entrada. Ante esto, el Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) dijo: “Oh, Uthman, un día verás esta llave en mi mano, y se la daré a quien yo desee”. El día de la Conquista de La Meca, nuestro Señor y Líder, Hazrat Muhammad Mustafa (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), tomó una venganza histórica de Uthman bin Talhah, de la cual el mundo es incapaz de presentar un ejemplo similar. Uthman bin Talhah debe haber estado recordando todas sus transgresiones, y el Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) tampoco habría olvidado ese día. Convocó a Uthman bin Talhah y le pidió la llave de la Kaaba. Él entregó la llave con manos temblorosas. Entonces el mundo presenció una escena extraña. Dijo: “Uthman, hoy te doy esta llave a ti y a tu familia. Y la doy para siempre. No será quitada de tu familia excepto por un opresor”. Al ver esto, el corazón de Uthman bin Talhah fue puesto a los pies de Muhammad Mustafa (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él). Y proclamó en voz alta:
لَا إِلٰهَ إِلَّا الله مُحَمَّدٌ رَسُوْلُ الله
[no hay nadie digno de adoración excepto Al’lah y Muhammad es el mensajero de Al’lah]
La Firmeza de los Compañeros (ra)
Respetada audiencia, para nuestro Señor y Líder, Hazrat Muhammad Mustafa (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), permanecer firme en este mandato del Sagrado Corán durante todas estas dificultades y pruebas no es menos que un magnífico milagro. Pero para nuestro Señor y Líder, Muhammad Mustafa (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), la palabra de Dios Todopoderoso en la Sura Hud vino con una gloria diferente. Al’lah dijo:
فَاسْتَقِمْ كَمَا أُمِرْتَ وَمَنْ تَابَ مَعَكَ
Significado: “Tú también muestra firmeza, como se te ha ordenado, y también aquellos que se han arrepentido de tu mano”. Así que este es un mandato que no es posible para nadie más que la persona de Muhammad Mustafa (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él). Por eso el Mesías Prometido (la paz sea con él) dijo:
“Mi creencia es que si el Mensajero de Al’lah (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) fuera separado, y todos los profetas que han pasado hasta ahora fueran reunidos, nunca podrían haber logrado la obra y la reforma que el Mensajero de Al’lah (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) hizo”.
Una vez, cuando Hazrat Abu Bakr (que Al’lah esté complacido con él) entregó el mensaje de la verdad en la Kaaba, los politeístas cayeron sobre él y lo golpearon sin piedad. ‘Utbah ibn Rabi’ah golpeó el rostro de Hazrat Abu Bakr con sus zapatos, que tenían clavos incrustados, tan severamente que se cubrió de sangre y cayó inconsciente. A Hazrat Bilal (que Al’lah esté complacido con él) se le hizo yacer en el suelo rocoso y abrasador de La Meca bajo el intenso calor, con una piedra caliente colocada sobre él. A Hazrat Khubab bin Arat (que Al’lah esté complacido con él) lo ataron con cuerdas y lo arrastraron sobre piedras calientes, obligándolo a negar la Kalima Shahadah [la declaración de fe]. ¿Quién no es consciente de esto?
Honorables asistentes, Hazrat Labinah y Hazrat Zinnirah fueron brutalmente golpeadas por aceptar el Islam. Hazrat Yasir, su esposa Hazrat Sumayyah y su hijo Hazrat Ammar también fueron objetivos constantes de la tiranía de Abu Jahl. Algunos de ellos incluso alcanzaron el martirio como resultado de estas crueldades.
Es algo maravilloso que Hazrat Muhammad Mustafa, la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él, imbuyera a los Compañeros con tal color que no permitieron que ninguna diferencia se interpusiera en el camino del color de su Maestro. Ofrecieron todo tipo de sacrificios.
En vista del tiempo, presentaré un incidente. Al leer sobre estos eventos, uno siente que, en realidad, no temían a la muerte; más bien, la muerte les temía a ellos.
Una vez, el Santo Profeta, la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él, a petición de algunas tribus, envió a 70 Huffaz [memorizadores del Corán] a predicar el mensaje de Al’lah. Estas tribus los martirizaron traicioneramente en el lugar de Bir Ma’unah. Cuando Hazrat Haram bin Milhan estaba entregando el mensaje del Santo Profeta (La paz y las bendiciones de Al’lah sean con él), el enemigo lo engañó y lo golpeó con una lanza por la espalda, que atravesó su cuerpo. En ese momento, Hazrat Haram bin Milhan proclamó en voz alta:
اَللهُ أَكْبَرُ، فُزْتُ وَرَبِّ الْكَعْبَةِ
Significado: ¡Al’lah es el Más Grande! Por el Señor de la Kaaba, he triunfado.
Respetados asistentes, el Mesías Prometido, la paz sea con él, dibujó un cuadro de los Compañeros. Lo presento en sus benditas palabras, mostrando cómo se colorearon en el color de Muhammad Mustafa, la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él. Dijo:
“Así como se les ordenó soportar la dificultad y ser pacientes, así demostraron veracidad y paciencia. Fueron pisoteados, pero no pronunciaron una palabra. Sus hijos fueron cortados en pedazos ante sus ojos. Fueron atormentados con fuego y agua, pero se abstuvieron de tomar represalias contra el mal, como si fueran niños de pecho. ¿Quién puede probar que en el mundo, entre los seguidores de todos los profetas, alguno, a pesar de tener el poder de tomar represalias, obedeció el mandato de Dios y se volvió tan indefenso y se abstuvo de la confrontación como lo hicieron ellos? ¿Quién tiene pruebas de que alguna vez haya habido otro grupo en el mundo que, a pesar de poseer valentía, comunidad, fuerza de brazo, el poder de luchar y todos los requisitos de la virilidad, aun así soportó el daño y la herida de un enemigo sediento de sangre durante trece años con paciencia constante? La paciencia de nuestro señor y maestro y sus Compañeros no se debió a ninguna compulsión. Más bien, incluso durante el período de paciencia, sus devotos Compañeros tenían las mismas manos y brazos que demostraron más tarde después de que se dio la orden del Yihad. Y a menudo, mil jóvenes derrotaban a un ejército contrario de cien mil soldados listos para la batalla. Esto sucedió para que la gente supiera que la paciencia mostrada en La Meca frente al derramamiento de sangre del enemigo no se debía a ninguna cobardía o debilidad. Más bien, al escuchar el mandato de Dios, depusieron las armas y se prepararon para ser masacrados como cabras y ovejas. De hecho, tal paciencia está más allá de la capacidad humana”.
Alguien ha dicho bellamente:
“Las penas de ambos mundos se desvanecerían, si habláramos de ese Consolador”.
Conclusión: El Legado del Profeta (sa)
Respetados asistentes, deseo concluir esta presentación con dos dichos del Mesías Prometido, la paz sea con él. Esto se debe a que el propósito de narrar este tema es el mismo. Él declara:
“La existencia de profetas y santos es para que la gente los siga en toda moral, y en cualquier camino de firmeza que Dios Todopoderoso les haya concedido, todos los buscadores de la verdad deben pisarlo”.
Ahora, ¿qué ganaremos al adoptar este ejemplo? ¿Y a qué magnífica personalidad pertenece este ejemplo? Dijo:
“Cuando miramos con justicia, encontramos en toda la cadena de profetas a un solo hombre que es un profeta perfecto y vivo, y el profeta más amado de Dios, es decir, el líder de los profetas, el orgullo de los mensajeros, la corona de todos los apóstoles, cuyo nombre es Muhammad Mustafa, Ahmad Muytaba, la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él”.
Escuchen además lo que se gana al adoptar este ejemplo. Dijo:
“Bajo cuya sombra, caminar durante diez días otorga una luz que no podría obtenerse en mil años antes”.
A continuación, está la voluntad final, que todos debemos tener en gran estima. Dijo:
“Así que la voluntad final es esta: toda luz que hemos encontrado es a través de seguir al Profeta iletrado. Y quienquiera que lo siga también la encontrará. Y se le concederá tal aceptación que nada permanecerá imposible para él. El Dios Viviente, que está oculto a la gente, será su Dios, y todos los dioses falsos serán aplastados y pisoteados bajo sus pies. Será bendecido en todo lugar, y los poderes divinos estarán con él”.
وَاٰخِرُ دَعْوٰنَا أَنِ الْحَمْدُ لِلّٰهِ رَبِّ الْعَالَمِيْنَ
[Y la conclusión de nuestra oración es: Toda alabanza pertenece a Al’lah, Señor de los mundos.]
Usted puede convertirse en musulmán
La Comunidad Musulmana Ahmadía le invita a conocer el proceso de volverse en un musulmán áhmadi y así conseguir la salvación.





