El Jilafat: El Motor del Progreso Global de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Discurso de Rafiq Ahmed Hayyat Sahib, Amir de la Comunidad Musulmana Ahmadía del Reino Unido, Yalsa Salana Reino Unidos 2025


Tengo el honor de hablar sobre un tema que yace en el corazón del progreso, la resiliencia y el impacto global de la Comunidad Musulmana Ahmadía: la bendita institución del Jilafat [el Califato espiritual que sucedió al fundador de la Comunidad Musulmana Ahmadía] y cómo, a través de ella, la Comunidad del Mesías Prometido (as) ha crecido desde una pequeña y desconocida aldea en la India hasta convertirse en un movimiento espiritual mundial.

El Jilafat en el Ahmadíat no es una institución política. Es un liderazgo espiritual divinamente guiado, establecido por Al’lah el Todopoderoso Mismo tras el fallecimiento del Mesías Prometido, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad de Qadian (la paz sea con él). Es a través del Jilafat que la Comunidad ha permanecido unida, disciplinada y con visión de futuro, a pesar de las tormentas de oposición, migración y persecución.

Recordemos primero el propósito divino del advenimiento del Mesías Prometido (as). Fue enviado por Al’lah para establecer la conexión viva entre el hombre y su Creador. Él declaró:

“He sido enviado para revivir la fe y para establecer de nuevo la unidad y el amor que han desaparecido del mundo. He sido enviado para devolver al hombre a Dios y a Dios al hombre”.

Esta misión de reformar a la humanidad, restaurar la paz y reintroducir al mundo al Dios viviente continúa hoy a través del sistema del Jilafat.

El Primer Jalifa: Un Sanador de Corazones y Almas

Cuando el Mesías Prometido (as) falleció en 1908, la Comunidad se encontraba en una encrucijada crítica. La confusión se cernía y la incertidumbre amenazaba con fragmentarla. Fue entonces cuando Al’lah el Todopoderoso eligió a Hazrat Hakim Maulana Noor-ud-Din (que Al’lah esté complacido con él), un hombre de inmensa humildad, sabiduría y erudición, como el primer Jalifa del Mesías Prometido (as).

El primer Jalifa no solo era un médico del cuerpo, sino un sanador de corazones y almas. En una época de división, emergió como un conciliador y unificador, guiando a la Comunidad con una calma y una previsión espiritual notables. Su liderazgo, aunque breve, fue profundo. Desde la humilde ciudad de Qadian, desconocida para el mundo en aquel entonces, inició los primeros esfuerzos de divulgación internacional de la Comunidad. Alentó el envío de emisarios y cartas a lo largo y ancho para que el mensaje del Mesías Prometido (as) pudiera comenzar su viaje hacia los rincones del mundo. A pesar de los recursos e infraestructuras limitados, fue bajo su guía que se sembraron las primeras semillas de la misión global de la Comunidad, un testimonio del poder del liderazgo divino.

El Segundo Jalifa: El Arquitecto del Crecimiento Global

Tras el fallecimiento del primer Jalifa, Al’lah cumplió una gran profecía hecha por el Mesías Prometido (as) sobre el nacimiento de un hijo prometido [conocido como el Musleh Maud], uno que estaría lleno de conocimiento y perspicacia espiritual. En 1914, el joven de tan solo 25 años, Hazrat Mirza Bashir-ud-Din Mahmud Ahmad (que Al’lah esté complacido con él), fue elegido como el segundo Jalifa.

Aunque algunos dudaron de su edad y capacidad, rápidamente quedó claro que no era un líder ordinario. Con el apoyo divino de Al’lah, se convirtió en uno de los Jalifas más visionarios y dinámicos en la historia del Islam. Comenzó fortaleciendo la infraestructura de la Comunidad, formando organizaciones auxiliares como Lajna Imaillah, Majlis Ansarullah y Khuddam-ul-Ahmadiyya, dando estructura a la creciente Comunidad y preparándola para la responsabilidad global.

Su liderazgo fue crucial durante la partición de la India, apoyando el movimiento por Pakistán para salvaguardar los derechos religiosos de los musulmanes. Bajo su dirección, un devoto áhmadi, Hazrat Chaudhry Sir Zafarullah Khan (que Al’lah esté complacido con él), se convirtió en el primer Ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán y representó a varias naciones musulmanas en las Naciones Unidas.

Como un gigante intelectual, fue autor de un comentario de diez volúmenes sobre el Sagrado Corán, una obra maestra aún venerada. Su llamado a difundir las verdaderas enseñanzas del Islam a nivel mundial llevó a la Comunidad a Europa, África y América. Un momento histórico de su Jilafat fue la colocación de la primera piedra de la Mezquita Fazl en Londres, el 19 de octubre de 1924. En esa ocasión, declaró proféticamente:

“Se acerca el tiempo en que el Islam se extenderá en Occidente y esta mezquita será el centro desde el cual irradiará la luz del Islam”.

Esta mezquita no solo se convirtió en un centro para la Comunidad en Occidente, sino también en un faro de diálogo interreligioso y dirección moral.

Tras la partición, guio a la Comunidad con previsión divina y estableció la nueva sede en Rabwah, Pakistán. Lo que comenzó como una tierra árida se transformó en una ciudad floreciente con escuelas, hospitales y una vibrante vida comunitaria, convirtiéndose en un faro de educación y servicio. Las contribuciones de los áhmadis al desarrollo de Pakistán fueron inmensas, desde científicos como el Dr. Abdus Salam, el primer premio Nobel musulmán en física, hasta héroes militares, todos nutridos por el espíritu de la Comunidad bajo la guía del Jilafat.

El Tercer Jalifa: Fortaleza ante la Persecución

En 1965, Hazrat Hafiz Mirza Nasir Ahmad (que Al’lah tenga misericordia de él) fue elegido como el tercer Jalifa. Heredó una Comunidad con cimientos sólidos, pero pronto se encontró navegando una creciente ola de oposición. En 1974, en un proceso profundamente sesgado e injusto, la Asamblea Nacional de Pakistán declaró a los áhmadis como no musulmanes.

El Jalifatul Masih III (rh) respondió con dignidad y claridad espiritual, advirtiendo a la nación:

“Si hoy nos declaran no musulmanes, mañana nadie permanecerá musulmán a sus ojos”.

Sus palabras resultaron proféticas, ya que lo que siguió fue un rápido sectarismo en Pakistán.

A pesar de esto, la Comunidad no vaciló. Lanzó iniciativas como el plan Nusrat Jahan, que construye escuelas y hospitales en toda África, y colocó la primera piedra de la Mezquita Basharat en Pedro Abad, España, la primera mezquita construida en el país en más de 700 años, simbolizando el regreso pacífico del Islam a esa tierra. Fue bajo este Jilafat que la Comunidad adoptó su lema de renombre mundial: “Amor para todos, odio para nadie”.

El Cuarto Jalifa: La Globalización del Mensaje

En 1982, un nuevo capítulo comenzó con la elección de Hazrat Mirza Tahir Ahmad (que Al’lah tenga misericordia de él) como el cuarto Jalifa. Poco después, el régimen del General Zia-ul-Haq promulgó la opresiva Ordenanza XX, que silenció legalmente la voz del Jalifa en Pakistán. En respuesta, el Jalifatul Masih IV (rh) tomó la trascendental decisión de emigrar a Londres, convirtiendo la Mezquita Fazl en la sede internacional de la Comunidad.

Esto no fue una retirada, sino un reposicionamiento estratégico. Desde Londres, el centro del mundo moderno, el Jilafat podía ahora hablar al mundo entero. Inmediatamente reconoció el potencial de la Comunidad del Reino Unido y se centró en la formación de la juventud. Adquirió un terreno en Tilford, al que llamó Islamabad, que se convirtió en un nuevo centro de actividad.

Bajo su liderazgo, se conmemoró el centenario de la Comunidad, no con celebraciones, sino con un trabajo inmenso en la traducción, publicación y propagación del Islam. Él mismo tradujo el Sagrado Corán y lanzó programas humanitarios como Humanity First [una organización benéfica internacional], que hoy opera en más de 65 países. Otra iniciativa monumental fue el plan Waqf-e-Nau [un programa en el que los padres dedican a sus hijos no nacidos al servicio del Islam].

Quizás el logro más revolucionario de su Jilafat fue el lanzamiento de Muslim Television Ahmadiyya (MTA). Lo que el tercer Jalifa había esperado que fuera una estación de radio, Al’lah lo convirtió en un canal de televisión global por satélite las 24 horas del día. MTA se convirtió en un salvavidas para millones de áhmadis, especialmente los perseguidos, y una plataforma para presentar las verdaderas enseñanzas del Islam con dignidad, lógica y amor.

El Quinto Jalifa: Un Faro de Paz en un Mundo Turbulento

Cuando el cuarto Jalifa falleció en abril de 2003, el dolor de la Comunidad se transformó en esperanza con la elección de nuestro amado líder actual, Hazrat Mirza Masroor Ahmad (que Al’lah sea su Ayudante), el 22 de abril de 2003. Sus primeras palabras a la Comunidad fueron una clara señal:

“Por favor, pongan gran énfasis en la oración. Oren, por favor oren, por favor oren”.

Asumió este oficio divino en un momento de gran agitación mundial. Una de sus primeras tareas fue inaugurar la Mezquita Baitul Futuh en Londres, la mezquita más grande de Europa Occidental, un proyecto visionario del cuarto Jalifa. Esta magnífica estructura se convirtió en un símbolo de la misión pacífica de la Comunidad, abriendo un nuevo capítulo en su reconocimiento global.

Bajo su liderazgo, MTA se ha expandido a una red global de múltiples canales en árabe, urdu, inglés, francés, suajili y otros idiomas. Ha emergido como una voz singular de razón y claridad moral, advirtiendo a los líderes mundiales sobre la amenaza de una tercera guerra mundial en discursos ante parlamentos de todo el mundo, incluyendo el Capitolio de EE. UU. y el Parlamento Europeo. Ha establecido el Simposio Nacional de la Paz en el Reino Unido, pidiendo justicia y equidad como base para la paz.

El trabajo humanitario ha experimentado una expansión masiva. El Sagrado Corán ha sido traducido a más de 75 idiomas. Se han establecido academias de misioneros [Jamia Ahmadiyya] en numerosos países, y se siguen construyendo mezquitas a un ritmo notable, cada una un símbolo de paz. Líderes mundiales, plenamente conscientes de la persecución que enfrentan los áhmadis, ahora afirman abiertamente: “Este es el Islam que necesitamos ver”. Aunque ser declarados no musulmanes fue doloroso, ahora vemos el plan divino de Al’lah: al separarnos, permitió que la Comunidad se destacara como una luz guía.

Conclusión: La Promesa Divina Cumplida

Al reflexionar sobre este increíble viaje, somos testigos del cumplimiento de una promesa divina. Lo que comenzó en una pequeña aldea se ha convertido en un movimiento espiritual global, y en el centro de esta transformación se encuentra la luz guía del Jilafat: un liderazgo nacido no de la política, sino de la oración, el sacrificio y el nombramiento divino.

Bajo el liderazgo de Hazrat Mirza Masroor Ahmad (que Al’lah sea su Ayudante), esta luz llega a los rincones más lejanos del mundo. Sin embargo, el verdadero éxito de nuestra misión no reside en números o edificios, sino en nuestra conexión personal con Al’lah. Cada uno de nosotros debe preguntarse: ¿Estoy siguiendo la guía del Jalifa no solo en palabras, sino en acciones y oraciones?

Renovemos hoy nuestro compromiso de dar precedencia a nuestra fe sobre todos los asuntos mundanos, de reflejar la belleza del Islam en nuestra conducta y de llevar adelante la llama del Jilafat de generación en generación.

Que Al’lah nos permita ser verdaderos siervos del Jilafat. Que siempre permanezcamos bajo la sombra protectora de esta institución divina y que seamos contados entre aquellos que ayudan a cumplir la profecía del Mesías Prometido (as) de revivir el Islam, unir a la humanidad y restablecer una relación viva con nuestro Creador. Y que Al’lah conceda a nuestro amado Huzur buena salud y una larga vida, para que podamos seguir recibiendo las bendiciones de Al’lah a través de esta gran institución. Amén.

Usted puede convertirse en musulmán

La Comunidad Musulmana Ahmadía le invita a conocer el proceso de volverse en un musulmán áhmadi y así conseguir la salvación.