Parte del libro “10 pruebas de la existencia de Dios“.
SEGUNDA PRUEBA: El testimonio de los justos
La segunda prueba presentada por el Sagrado Corán de la existencia de Dios se encuentra en los siguientes versículos:
وَتِلۡکَ حُجَّتُنَاۤ اٰتَیۡنٰہَاۤ اِبۡرٰہِیۡمَ عَلٰی قَوۡمِہٖ ؕ نَرۡفَعُ دَرَجٰتٍ مَّنۡ نَّشَآءُ ؕ اِنَّ رَبَّکَ حَکِیۡمٌ عَلِیۡمٌ ﴿﴾ وَوَہَبۡنَا لَہٗۤ اِسۡحٰقَ وَیَعۡقُوۡبَ ؕ کُلًّا ہَدَیۡنَا ۚ وَنُوۡحًا ہَدَیۡنَا مِنۡ قَبۡلُ وَمِنۡ ذُرِّیَّتِہٖ دَاوٗدَ وَسُلَیۡمٰنَ وَاَیُّوۡبَ وَیُوۡسُفَ وَمُوۡسٰی وَہٰرُوۡنَ ؕ وَکَذٰلِکَ نَجۡزِی الۡمُحۡسِنِیۡنَ ﴿ۙ﴾ وَزَکَرِیَّا وَیَحۡیٰی وَعِیۡسٰی وَاِلۡیَاسَ ؕ کُلٌّ مِّنَ الصّٰلِحِیۡنَ ﴿ۙ﴾ وَاِسۡمٰعِیۡلَ وَالۡیَسَعَ وَیُوۡنُسَ وَلُوۡطًا ؕ وَکُلًّا فَضَّلۡنَا عَلَی الۡعٰلَمِیۡنَ
Varios versículos después Dios dice:
اُولٰٓئِکَ الَّذِیۡنَ ہَدَی اللّٰہُ فَبِہُدٰٮہُمُ اقۡتَدِہۡ
Es decir: Nuestro argumento que dimos a Abraham contra su pueblo. Exaltamos en grados a quien Nos place. Tu Señor es, en verdad, Sabio, Omnisciente. Le dimos a Isaac y a Jacob, a cada uno de los cuales guiamos rectamente, y antes guiamos rectamente a Noé, y de su descendencia, a David y a Salomón y a Job y a José y a Moisés y a Aarón. Así recompensamos a los que hacen el bien. Y guiamos a Zacarías y a Juan y a Jesús y a Elías; cada uno de ellos era de los virtuosos. Y también guiamos a Ismael y a Eliseo y a Jonás y a Lot; y a cada uno exaltamos por encima de la gente de su tiempo. (Corán, Surah Al-An’am, 6:84-87)
Y entonces:
أُولَٰئِكَ الَّذِينَ هَدَى اللَّهُ ۖ فَبِهُدَاهُمُ اقْتَدِهْ
A éstos es a quienes Al’lah guió rectamente, así que sigue su guía. (Corán, Surah Al-An’am, 6:91)
A través de estos versículos, Dios Todopoderoso pregunta si se debe aceptar y dar preferencia al testimonio de numerosas personas justas o a las proclamaciones de personas desinformadas cuya integridad no puede compararse con las primeras. Está claro que hay que dar crédito a las proclamaciones de quienes, por su carácter y conducta, han establecido su rectitud y piedad y han evitado el pecado y la falsedad. Por lo tanto, corresponde a todos seguirlos y rechazar a sus adversarios. En consecuencia, podemos ver que todos aquellos que, en el pasado, han difundido la bondad y han establecido la verdad de su piedad ante el mundo a través de sus acciones, han dado testimonio de la existencia de un ser que en varios idiomas es conocido como Al’lah, Dios o Parameshwara. En la India tenemos el ejemplo de individuos justos como Ramachandraas y Krishnaas, en Irán existe la rectitud de Zoroasteras, en Egipto existió la rectitud de Moísesas, luego la rectitud de Jesúsas de Nazaret y la rectitud de Nanakrh de Punjab, y finalmente, tenemos al Líder Supremo de los Justos y la Luz de Arabia, Muhammadsa el Elegido, a quien en sus primeros años su pueblo le dio el título de El Veraz y quien dijo:
فَقَدۡ لَبِثۡتُ فِیۡکُمۡ عُمُرًا مِّنۡ قَبۡلِہٖ
He vivido [toda] mi vida entre vosotros, ¿podéis probar siquiera una mentira contra mí?” (Corán, Surah Yunus, 10:17).
Y su pueblo no lo refutó. Todos estos individuos y miles más, de vez en cuando, han aparecido en el mundo y han declarado al unísono que hay un solo Dios. No sólo eso, sino que también proclaman haberle conocido y haber hablado con Él. Incluso el más grande de los filósofos, que ha dejado claramente su huella en el mundo, no puede presentar un logro que iguale ni una milésima parte de los logros alcanzados por estos individuos justos. De hecho, si se compararan los dos, más allá de sus dichos, poco se encontraría en forma de hechos y acciones en las vidas de los filósofos. ¿Cómo pueden competir estos filósofos con los justos en cuanto a su demostración de veracidad y piedad? Enseñan a la gente a ser honesta, pero ellos mismos no evitan la falsedad. En cambio, los [justos] que he mencionado antes soportaron grandes sufrimientos por la verdad y no vacilaron ni un momento en sus convicciones. Se hicieron planes para matarlos; se vieron obligados a exiliarse; muchos intentaron humillarlos en mercados y callejones; y el mundo entero cortó sus lazos con ellos, pero se mantuvieron firmes en su proclamación y no recurrieron a la mentira para protegerse. Sus acciones, su aversión por los adornos materiales del mundo, su rechazo de la ostentación, demostraban que eran individuos desinteresados cuyas obras no estaban motivadas por deseos egoístas. Por lo tanto, cuando personas tan veraces y rectas han proclamado a una sola voz haberse reunido con Dios, haber oído Su voz y haber sido testigos de Sus manifestaciones, ¿qué razón tendría nadie para negar sus afirmaciones? Aceptamos incluso el testimonio conjunto de conocidos mentirosos y lo consideramos verdadero. Del mismo modo, aceptamos los informes que leemos en los periódicos, aunque ignoremos las circunstancias de quienes los escribieron. Sin embargo, parece que, a pesar de ello, no estamos dispuestos a creer la palabra de estos justos. La gente proclama que existe una ciudad llamada Londres y nosotros estamos de acuerdo; los geógrafos escriben que América es un continente y nosotros aceptamos esta verdad; los viajeros dicen que Siberia es una vasta región poco habitada y nosotros no lo negamos. ¿Por qué? Porque numerosas personas han dado testimonio en apoyo de estos hechos. Les creemos a pesar de que desconocemos las circunstancias de estas personas y si dicen verdades o mentiras. Por otro lado, aquellos que dan testimonio de primera mano de la existencia de Dios Todopoderoso son tales que su honestidad es tan evidente como la luz del día y establecen la verdad en el mundo a costa de su riqueza, sus vidas, su patria e incluso su honor. Es sumamente injusto aceptar las afirmaciones de viajeros y geógrafos y, al mismo tiempo, refutar las proclamaciones de personas tan piadosas. Si la existencia de Londres puede establecerse a través del testimonio de unas pocas personas, ¿por qué no puede autentificarse del mismo modo la existencia de Dios a través del testimonio de miles de personas justas?
En resumen, el testimonio de miles de personas veraces y justas, que han dado testimonio de la existencia de Dios sobre la base de sus observaciones personales, no puede ser refutado en ninguna circunstancia. Es curioso que cuando los que han compartido esta experiencia son unánimes en la proclamación de que hay un Dios, otros que no tienen ninguna comprensión de la espiritualidad siguen pidiendo a la gente que rechace sus afirmaciones, aunque según los principios [establecidos] relativos a los procesos de testimonio, si dos testigos de igual integridad dan pruebas [contradictorias], el testimonio del testigo ocular será aceptado sobre el otro por el hecho de que mientras que es posible que el segundo no viera nada, no es razonable concluir que el primero no presenció nada, sino que asumió por sí mismo que sí lo había visto. Por lo tanto, el testimonio de quienes proclaman haber visto a Dios prevalece sobre el de quienes lo niegan.
Usted puede convertirse en musulmán
La Comunidad Musulmana Ahmadía le invita a conocer el proceso de volverse en un musulmán áhmadi y así conseguir la salvación.





