Islam Ahmadía: Una Introducción y Explicación

Parte 1: Los Básicos del Islam


El Islam: ¿Qué es?

El islam es el nombre de la religión que fue revelada al profeta Muhammad (sa[1]) por Dios, conocido como Al’lah en el islam, en el año 571 e.C. en la Península Arábiga.

Los Musulmanes

Hoy en día, el islam es la segunda religión más grande del mundo y cuenta con más de mil millones de seguidores. Estos son conocidos como “musulmanes”.

El término correcto para un seguidor del islam es simplemente “musulmán“. Otros términos como islámico, árabe, islamista o incluso yihadista tienen otras connotaciones. Por lo tanto, es mejor evitar estos otros términos cuando se trata de describir a los seguidores del islam.

Por lo tanto, un musulmán no siempre es un árabe, y, de hecho, la mayoría de los musulmanes en el mundo actual no son árabes. Hay musulmanes de nacimiento, así como conversos a la fe. Hay musulmanes de todas las etnias y razas.

Los cinco países del mundo con más musulmanes son Indonesia, Pakistán, India, Bangladesh y Nigeria – ¡ninguno de ellos es árabe!

Las Fuentes del Islam

Las fuentes del islam, en orden de su importancia y autenticidad, son tres:

  • El Corán, que es el libro sagrado del islam y la palabra de Dios
  • la Sunnah, que es la práctica del Profeta Muhammad (sa
  • Los Ahadith, que son sus dichos.

Estas fuentes informan a los musulmanes sobre cómo vivir su vida según el islam.

Cuando hay una diferencia de opinión en cuanto el entendimiento correcto de alguna enseñanza en una fuente, los musulmanes áhmadis aceptan a la interpretación de Mirza Ghulam Ahmad (as), El Mesías Prometido, y la de sus Julafa (sucesores).

El Sagrado Corán

El Corán se considera la revelación verbal de Dios recibida por el Profeta Muhammad (sa) y un milagro en sí mismo[1]. Se conserva hasta hoy en su idioma original, que es el árabe, sin ningún cambio. Tiene 114 capítulos y unos 6 mil versículos. Los musulmanes tratan de leer el Corán todos los días, ya que es lleno de sabiduría, y también es un acto de devoción leerlo.

El Corán contiene muchas profecías cumplidas que demuestran su origen divino. Algunas de ellas, como la victoria del Profeta Muhammad (sa) sobre sus enemigos[1] y su protección ante las amenazas de su enemigo, se cumplieron en su época. Otras, como las que mencionan la aparición de nuevos métodos de transporte, la difusión de los libros en el mundo y los movimientos femeninos modernos, se han cumplido en nuestra época.

El Mesías Prometido, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as) dice:

“La perfección del Sagrado Corán se ve y su carácter milagroso se demuestra desde todos los puntos de vista, es decir, desde los puntos de vista de la excelencia de la composición, de la secuencia de sus temas, de su enseñanza y su perfección y de los frutos de su enseñanza. Por eso el Sagrado Corán no ha exigido su igual desde ningún punto de vista particular, sino que ha lanzado un desafío general exigiendo una igualación desde cualquier punto de vista. Desde cualquier punto de vista que se mire, es un milagro.”
(Malfuzat, Vol. III, pp. 37, Essence of Islam vol. 1, pg. 357)

El Profeta Muhammad (sa)

Los musulmanes siguen y aman a Muhammad (as) como su profeta. Es la máxima autoridad humana en todos los aspectos relacionados con la fe.

Desde antes de su llamada a la profecía, el Profeta Muhammad (sa) ya era un hombre honorable y reconocido como el más justo entre el pueblo.

¿Mahoma o Muhammad?

Muchas veces se le llama Mahoma, pero esta pronunciación de su nombre es incorrecta. Lo correcto es Mu-jam-mad, que significa “el más elogiado”.

A los 40 años, mientras meditaba aislado en la cueva jira en las afueras de la Meca, Dios le reveló a través del Arcángel Gabriel que él era su mensajero. Comenzó a predicar el mensaje que Dios le había revelado, conocido como la religión del islam. La revelación continuó durante las dos décadas siguientes hasta su muerte.

Debido al mensaje tan impactante del islam así como de las oraciones, fe, nivel extraordinario de moralidad y el amor que el Profeta Muhammad (sa) mostró hacia el prójimo, toda Arabia llegó a aceptar el islam durante su vida. Experimentaba momentos de extrema necesidad y también poder político absoluto, pero nunca abandonó su misión ni demostró debilidad en su carácter. Fue otorgado el título de Jatam-an-nabiyin[1], o sello de los profetas. Esto significaba que él era el último profeta portador de una ley y el más exaltado de los profetas de la historia.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Es un fuerte argumento en apoyo de la verdad del Santo Profeta (sa) el hecho de que fue criado en una época en la que el mundo había caído en una profunda oscuridad y que reclamaba un gran Reformador. Partió del mundo en un momento en que cientos de miles de personas habían abandonado el paganismo y la adoración de ídolos y habían adoptado el monoteísmo y el camino recto. Una reforma tan perfecta le fue particular que enseñó a un pueblo que estaba al nivel de los animales los caminos de la humanidad. En otras palabras, convirtió a las bestias salvajes en hombres, y luego los convirtió en hombres educados, y luego los hizo hombres de Dios, y les insufló espiritualidad y creó una relación entre ellos y el Dios Verdadero. Fueron sacrificados como ovejas por la causa de Dios y fueron pisoteados como hormigas, pero no abandonaron su fe y siguieron adelante ante cualquier calamidad.”
(La Lectura de Sialkot, Ruhani Jaza’in, Vol. 20, pp. 206, La Esencia del Islam vol. 1 pg. 304)

¿Qué Significa “Islam” y ser un “Musulmán”?

La palabra “islam” significa “paz y obediencia” en el idioma árabe. El término “musulmán” lingüísticamente se aplica a alguien que se ha sometido, es decir, se ha sometido a la voluntad de Dios y así ha conseguido la paz.

Los Profeta Bíblicos eran “Musulmanes” también

Todos los profetas bíblicos eran musulmanes (en el sentido lingüístico) porque todos se habían sometido a Dios. ¡Jesús también era musulmán! Afirmó: “No busco hacer mi propia voluntad, sino la del que me ha enviado” (Juan 5:30).

Sin embargo, en su uso común, el término “islam” se refiere a alguien quien ha aceptado al Profeta Muhammad (sa) y su mensaje.

El Mesías Prometido (as) dice:

“El significado técnico del Islam se expone en el versículo:

¡No!, quien se someta completamente a Al’lah, siendo excelente en conducta, tendrá su recompensa con su Señor. Ningún temor les sobrecogerá ni sufrirán aflicción. (2:113)

Esto significa que un musulmán un musulmán es aquel que se compromete totalmente con la causa de Dios Altísimo; es decir, aquel que se dedica a Dios Altísimo, a seguir Sus designios y a ganar Su complacencia, y entonces se vuelve firme en hacer el bien por la causa de Dios Altísimo y dedica todas sus facultades a esa causa. En otras palabras, pertenece por completo a Dios Altísimo tanto doctrinalmente como en la práctica.”
(A’ina-e-Kamalat-e-Islam, Ruhani Khaza’in, Vol. 5, pp. 57-58, Essence of Islam vol. 1 pgs. 18-19)

¿Es Posible Convertirse al Islam?

¡Sí!

Cualquiera que crea en la veracidad del islam y quiere seguirlo sinceramente puede convertirse en musulmán, sea hombre o mujer, árabe o no árabe.

La manera de volverse en musulmán es hacer una declaración verbal con las palabras de la Shahadah, o declaración de fe, que son:

“No hay nadie digno de adoración sino Al’lah, y Muhammad (sa) es su mensajero”

El Profeta Muhammad (sa) dijo:

“No hay nadie quien dice que no hay nadie digno de adoración sino Al’lah y Muhammad (sa) es su mensajero con toda sinceridad desde su corazón, sino que Al’lah hace ilícito que el fuego (del infierno) le toca.”

El Mesías Prometido (as) dijo:

“”…El significado de [las palabras árabes] “No hay nadie digno de ser adorado excepto Al’lah”, que se derivan de sus diversos significados en el léxico árabe es que no hay nadie a quien desear, ni amar, ni adorar, ni obedecer excepto Al’lah… Si una persona con la sinceridad de su corazón establece este significado en su alma, entonces necesariamente cualquier concepto opuesto será expulsado de su corazón, ya que los opuestos no pueden subsistir juntos. Cuando las pasiones del ego son expulsadas, esa es la condición que se llama verdadera pureza y rectitud.

El propósito de la segunda parte del credo, es decir, creer en el Mensajero de Dios [Muhammad], es que la fe se establezca también en la Palabra de Dios, pues es necesario que una persona que confiesa que desea convertirse en un siervo obediente de Dios crea en los mandamientos de Dios; y la creencia en los mandamientos de Dios no es posible sin creer en aquel a través del cual los mandamientos han sido transmitidos. Este es el verdadero significado del credo [Islámico].”
(Nur-ul-Qur’an No. 2, Ruhani Khaza’in, vol. 9, pp. 419-420, Essence of Islam vol. 2, pg. 290-291)

La Ética Islámica

El islam da enseñanzas sobre cada aspecto de la vida. Explica que un ser humano debe de vivir con piedad y justicia, lo que es conocido como Taqwa. Debe de limpiar su corazón de la mundanalidad y todos los tipos de vicios, desarrollar altas cualidades morales y espirituales, y crecer en su amor hacia Dios y la humanidad. Debe vivir en el mundo, pero no dejarse llevar por él: hay que lograr un equilibrio en todos los aspectos de la vida.

Los mandamientos islámicos son los medios a través de lo cual se logran estas metas. Se dividen entre las responsabilidades hacia Dios y Su creación. Es necesario cumplir con ambas para poder alcanzar el agrado de Dios.

El Profeta Muhammad (sa) dijo:

“El temor a Al’lah y la buena moral son las dos características principales que conducen al Paraíso”

La ética islámica se resume en las palabras del capítulo 16 versículo 91 (16:91) del Corán:

“En verdad, Al’lah les ordena permanecer en la justicia y dispensar un trato amable, y dar como se da a los parientes; y prohíbe la obscenidad, la maldad manifiesta y la transgresión…”

El Mesías Prometido (as) dice:

“Cuando reflexiono sobre la Santa Palabra de Dios, encuentro que en sus enseñanzas busca reformar las condiciones naturales del hombre y elevarlo paso a paso a niveles espirituales superiores. En primer lugar, Dios desea enseñar al hombre las reglas elementales de comportamiento y cultura y así cambiarlo de la condición salvaje de los animales, y luego otorgarle condiciones morales elementales que pueden describirse como cultura o civilización. La tercera etapa consiste en que el hombre se dedique a ganar el verdadero amor y agrado de su Creador y que todo su ser se dedique a Dios. Es en esta etapa en la que la fe de los musulmanes ha recibido el nombre de islam, que significa estar totalmente dedicado a Dios y no guardarse nada.”
(La Filosofía de las Enseñanzas del Islam, Ruhani Khaza’in, Vol. 10, p.324, Essence of Islam vol. 1, pg. 12)

Parte 2: Creencias Islámicas y Otras Religiones


El Único Dios: El Monoteísmo Islámico

Los musulmanes creen que hay un Dios, Al’lah. Es el Creador del universo, perfecto en su ser y no tiene ninguna debilidad. Entre sus varios atributos, el más destacado es su unicidad. Sin entender y aceptar la unicidad de Dios, una persona cae en la idolatría y así pierde el fundamento de su futuro crecimiento espiritual.

El islam enseña que hay un solo Dios quien es único, indivisible y perfecto, y que esta creencia es algo intrínseco en el ser humano[1]. Así que el islam no está de acuerdo con la idea de la Trinidad, que contempla Dios como uno en tres y tres en uno[2]. Tampoco lo considera como una expresión válida del monoteísmo, que el islam define con la palabra Taujid.

¿El Taujid o la Trinidad en la Biblia?

La Biblia enseña el monoteísmo y no la Trinidad. De hecho, la Trinidad es algo que no se puede entender ya que es irracional y contradictorio. Por eso, se tiene que aceptar como un “misterio” divino.

Sin embargo, el Antiguo Testamento sólo acepta la existencia de un solo Dios quien es indivisible – algo que la razón humana puede entender fácilmente. Deuteronomio 6:4 dice, “Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es.” En ningún lugar acepta la creencia de la Trinidad. Cuando Dios habla a veces en plural, eso es para expresar su majestuosidad y poder, no a una pluralidad de personas, algo que el idioma hebreo permite.

Jesús nunca utilizó la palabra “trinidad” para describir a Dios. Declaró que la creencia en la unicidad absoluta de Dios fue el mandamiento más importante, y la vida eterna radicaba en reconocer a Dios como “el único verdadero Dios”. Adoraba sólo a Dios (no a sí mismo), y enseñaba a sus discípulos a hacer lo mismo. Además, la idea que los tres partes de la Trinidad son iguales no es aprobado por los textos. Jesús dijo que el Padre era más grande que él, y el Espíritu Santo también. Además, la voluntad de Dios era diferente de suya en ciertas ocasiones, igual que Dios sabía más cosas que él.

La doctrina de la Trinidad se desarrolló después de la crucifixión para hacer el cristianismo más aceptable a los gentiles romanos. Ellos creían en una Trinidad de tres dioses: Júpiter, Neptuno y Plutón. Así que la creencia en Dios Padre, Hijo y el Espíritu Santo se formuló, pero su forma completa solo llegó a ser desarrollada cuatro siglos después de Jesús durante el Primero Concilio de Constantinopla en 381 d.C.

Taujid es la forma más austera posible de la idea de un solo Dios. Por ejemplo, no hay ni imágenes de Dios en el islam, ya que estos podrían volverse en medios de idolatría. Más bien, hay que visualizar y entender a Dios a través de sus atributos, de los cuales más de 99 se mencionan en el Corán.

Los dos atributos principales de Al’lah son Ar-Rajman (el Clemente) y Ar-Rajim (el Misericordioso) – así que el Dios del islam es un Dios de amor y benevolencia. Además, es un Dios vivo que está en contacto con la gente que le ama a través de la revelación, y demuestra su poder y ayuda a favor.

Tampoco se acepta otras divinidades, ni el culto o las plegarias a otros seres como profetas, santos o estatuas. La oración en el islam se dirige únicamente a Dios, ya que es Dios quien nos ayuda, y lo hace sin usar intermediaros.

El Mesías Prometido (as) dice:

“El Dios del islam es el mismo Dios Verdadero que se ve a través del espejo de la ley de la naturaleza y es visible en el libro de la naturaleza. El islam no ha presentado un nuevo Dios, sino que ha presentado al mismo Dios que se presenta a través de la luz del corazón del hombre y de la conciencia del hombre y de los cielos y la tierra… Una fe viva es aquella a través de la cual podemos encontrar al Dios Vivo. El Dios vivo es Aquel que puede inspirarnos directamente, o al menos podría ponernos en contacto con alguien que está directamente inspirado. Transmito al mundo entero esta buena noticia de que el Dios del islam es un Dios vivo así”.
(Maymu‘a Ishtiharat, Vol. 2, pp. 310, Essence of Islam vol. 1, pg. 27-28)

Creencias y Prácticas Básicas en el Islam

Hay seis creencias básicas en el islam, conocidas como “los artículos de fe”. Estos son:

  1. La Creencia en Al’lah: Un Dios único y universal
  2. La Creencia en los Ángeles de Al’lah: los ángeles realizan diversas tareas en el universo, entre ellos facilitar la revelación, y traer la muerte.
  3. La Creencia en los Libros Revelados de Al’lah: El Islam menciona muchos libros revelados, como la Torá y los Salmos de David.
  4. La Creencia en los Profetas de Al’lah: El islam enseña que Dios envió miles de profetas en diversas partes del mundo para guiar a toda la humanidad.
  5. La Creencia en el Día de la Resurrección: después de la muerte, Dios nos resucitará y nos juzgará.
  6. La Creencia en el Decreto de Al’lah: Dios está en control de todas las cosas.

Asimismo, existen cinco rituales básicos que los musulmanes realizan, conocidos como “los cinco pilares del islam”. Estos son:

  1. La Declaración de Fe (Shahadah): El método para volverse en musulmán.
  2. La Oración Diaria (Salat): Una oración ritual que se ofrece cinco veces al día.
  3. El Ayuno (Saum): Ayunar desde el amanecer hasta el atardecer durante el mes sagrado islámico de Ramadán.
  4. Limosnas (Zakat): Una parte de la riqueza de una persona se dedica a ayudar a los menos afortunados.
  5. El Peregrinaje (Hayy): Visitar la sagrada ciudad de La Meca y los lugares circundantes y realizar allí determinados rituales.

Los musulmanes rezan en lugares de culto que se llaman mezquitas. No beben alcohol ni comen cerdo. Visten y hablan con moderación. Algunas de las otras enseñanzas se explican en 6:152-153 del Corán:

“Diles: Venid, os recitaré lo que Al’lah os ha hecho inviolable: que no asociéis a nada como partícipe con Él, que tratéis a vuestros padres con extrema bondad, que no matéis a vuestros hijos por temor a la pobreza. – Nosotros somos quienes proveemos para vosotros y para ellos–, que no os acerquéis a las malas acciones, ni manifiestas ni ocultas; y que no destruyáis la vida que Al’lah ha hecho sagrada, salvo por justicia. Esto es lo que os ha ordenado, para que entendáis. No os acerquéis a los bienes del huérfano, excepto en lo que sea apropiado, hasta que alcance la madurez. Y dad la medida completa y el peso con equidad. No obligamos a nadie, salvo según su capacidad. Y cuando habléis observad la justicia, aunque la persona interesada sea un pariente, y cumplid el pacto de Al’lah. Esto es lo que Él os ordena, para que recordéis”.

Las Religiones antes del Islam

Al’lah siempre ha estado en contacto con toda la humanidad. Envió profetas a todos los pueblos para guiar a la humanidad[1], ya que Su misericordia abarca a todos[2], no sólo a la gente del medio oriente. En las palabras del Profeta Shuaib (as[3]) en 11:91 del Corán, este mensaje era y sigue siendo:

“Piden perdón a su Señor; luego vuelven a Él de todo corazón. En verdad, mi Señor es Misericordioso, el más Amante”.

El Corán menciona a muchos de estos profetas, entre ellos Abraham (as), Moisés (as), Buda (as) y Jesús (as), pero no a todos[1], ya que han pasado miles de profetas en el mundo. Menciona también algunos de los libros revelados anteriormente, como la Torá y el Inyil[2] (guardado en parte hoy en los Evangelios).

Así que el Dios del islam es el mismo de los profetas anteriores[3], aunque fuera conocido con otros nombres como Jehová o Yahvé entre los judíos, el Dios Padre de los cristianos, o el Brajma de los hindúes.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Y enviamos algunos Mensajeros que te hemos mencionado y otros que no te hemos mencionado” (Corán, 4:165)

El propósito de este versículo es que los musulmanes mantengan una mente abierta y vean con respeto y honor a los profetas que han pasado en cualquier parte del mundo. Esto se ha mencionado repetidamente en el Sagrado Corán. El propósito es enseñar a los musulmanes que no deben menospreciar a un profeta de cualquier parte del mundo que haya sido aceptado por una gran nación. Este es un principio excepcionalmente bello y atractivo, y los musulmanes pueden estar legítimamente orgullosos de él. Esto se debe a que otras religiones que no comparten este principio están preparadas para empezar a criticar a aquellos profetas que han pasado por el mundo y cuya aceptación se ha extendido a millones de personas por las más mínimas diferencias.”
(Chashma-e-Marifat, Ruhani Jazain, vol. 23, pg. 382-383)

Islam: La Religión para esta Época

Los profetas y las religiones anteriores fueron enviados a pueblos y naciones específicos, con enseñanzas adaptadas a sus necesidades limitadas. Aunque estos libros eran adecuados para su época, y aún conservan algunas enseñanzas encomiables[1], no estaban destinadas a ser eternas. Además, sus enseñanzas no han permanecido inalteradas con el paso del tiempo[2], y se han incluido en ellos o se les han atribuido muchas interpretaciones incorrectas. Por ejemplo, se ha agregado en el Nuevo Testamento muchas cartas de Pablo. Por no ser un profeta de Dios, ni un apóstol de Jesús, no se puede aceptar sus cartas como fuentes autorizadas para entender el mensaje de Jesús, ya que además enseñan cosas que Jesús no decía.

Por eso, hay que entender los textos anteriores a través la lente del Corán para comprender su verdadero significado.

Los Cambios en la Biblia

La Biblia ha sufrido grandes cambios a lo largo de los años. Se dice que Moisés escribió los primeros cinco libros de la Torá, pero es no es posible porque menciona su muerte, entierro y que “nadie hasta la fecha sabe dónde está el lugar de su sepulcro”. El profeta Jeremías se lamentaba de cómo los escribas habían corrompido el Antiguo Testamento.

En el Nuevo Testamento, secciones enteras como Marcos 16:9-20 (que habla de la ascensión de Jesús, entre otras cosas importantes), y la historia de la mujer adúltera en Juan 7:53-8:11, se reconocen ahora por los investigadores cristianos como adiciones posteriores que no se encuentran en los primeros manuscritos. De hecho, nadie sabe ni siquiera cómo era el original, ¡porque ya no existe en ninguna forma!

Los evangelios no son registros históricos precisos. Fueron transmitidos originalmente de forma oral en diferentes comunidades por individuos ordinarios, no por historiadores. Estos relatos nunca se tomaron como hechos históricos, sino como anécdotas destinadas a inspirar e instruir a la gente común en la fe. Tras pasar por un proceso de transmisión que incluía adiciones, sustracciones y adornos, llegaron a escribirse unos 40-100 años después de la crucifixión. Los escritores de los evangelios no afirmaron que estuvieran inspirados divinamente, ni que fueran todos testigos oculares. Además, no mencionaron los nombres de aquellos de quienes transmitieron sus relatos. Las claras diferencias entre los evangelios se deben a esto y a motivaciones teológicas.

Por el contrario, el islam fue enviado como una religión universal y perfecta[1], destinada a todos los tiempos y naciones, con un mensaje protegido de cualquier alteración textual o de interpretación falsa desde el primer día de su revelación. Esto ocurrió tal y cómo Al’lah prometió en 15:19 del Corán:

“En verdad, Nosotros mismos hemos revelado esta Exhortación, y ciertamente seremos su Guardián.”

Así que el islam es el último eslabón de esta larga cadena de revelación, el pináculo de la evolución religiosa, que ha guardado todas las enseñanzas eternas de las religiones antes reveladas y ha perfeccionado y cumplido sus varias enseñanzas. Esto fue destinado a ocurrir, y Dios nos había intimado de esto a través de profecías en los libros sagrados antiguos que hablan acerca del advenimiento del islam y el Profeta Muhammad (sa).

El Mesías Prometido (as) escribe:

“Empezando por Adán hasta Jesús, todos los Profetas y Mensajeros confesaron la grandeza y majestad del Santo Profeta (sa). Moisés (as), anunció que Dios vino del Sinaí y se levantó de Seir y brilló desde el Monte Parán (Deut. 33:2), lo que muestra claramente que la manifestación de la Majestad Divina alcanzó su clímax en Parán y el sol de la rectitud brilló en toda su gloria en Parán. La Torá nos dice que Paran es una montaña de La Meca donde Isma’il, el antepasado del Santo Profeta (sa) hizo su morada. Esto lo confirman los mapas geográficos. Incluso nuestros oponentes saben que ningún Profeta se ha levantado en La Meca excepto el Santo Profeta (sa).”
(Surmah Chashma Arya, Ruhani Jaza’in, Vol. 2, pp. 232-301, footnote, Essence of Islam vol. 1, pg. 246-247)

El Propósito de la Humanidad

Al’lah creó a la humanidad con el propósito de adorarle y acercarse a él[1]. Por eso, cada ser humano nace puro y con las facultades hechas para realizar esta gran labor. Así el islam no está de acuerdo con la idea del Pecado Original que contempla la corrupción de la naturaleza del ser humano.

¿Acepta la Biblia el Pecado Original?

La doctrina del pecado original enseña que el hombre, debido al pecado de Adán, ha quedado internamente esclavizado al pecado. Siendo impotente ante su naturaleza corrupta, le es imposible ser justo o bueno sin el sacrificio de un hijo divino puro sobre la cruz. Sin embargo, esta enseñanza no se encuentra entre los judíos ni se afirma claramente en el Antiguo Testamento. De hecho, el Antiguo Testamento afirma que el hombre “ha sido creado moralmente recto” (Eclesiastés 7:29). Dice que el hombre puede llegar a ser bueno al seguir las enseñanzas de Dios. Además, rechaza el concepto de transferencia del pecado, afirmando que “la persona que peca morirá. El niño no sufrirá por la iniquidad de su padre, ni el padre sufrirá por la iniquidad de su hijo” (Ezequiel 18:20).

Jesús tampoco enseño la doctrina del Pecado Original. Decía que niños pequeños eran inocentes y sin pecado, algo que la doctrina niega, y describió a personas como el sacerdote Zacarías y su esposa Isabel como “justos ante Dios, viviendo irreprochablemente según todos los mandamientos y normas del Señor.” (Lucas 1:6).

La doctrina tiene su origen en los escritos de San Agustín de Hipona, teólogo y filósofo cristiano del siglo IV, que se basó en gran medida en la doctrina presentada por Pablo.

Sería un error pensar que Dios necesita la adoración humana[1]; es el ser humano quien realmente se beneficia de tener una relación verdadera con Él.

El Profeta Muhammad (sa) declaró:

“nadie se humilla por la causa de Al’lah, salvo que Al’lah eleve su estatus.”

La adoración de Dios en el islam significa reconocer la perfección de Dios, amarlo, obedecerlo y, mediante actos de devoción, acercarse a Él y reflejar así en uno mismo Sus atributos. Esto culmina en que la persona se convierte en un reflejo de todos los hermosos atributos de Dios.

El Profeta Muhammad (sa) declaró:

“Al’lah dijo: ‘Declararé la guerra a quien muestre hostilidad a un adorador piadoso mío. Y lo más amado con lo que Mi siervo se acerca a Mí, es lo que le he ordenado; Y Mi esclavo sigue acercándose a Mí a través de la realización de los actos voluntarios hasta que lo ame, así que me convierto en su sentido del oído con el que oye, y su sentido de la vista con el que ve, y su mano con la que agarra, y su pierna con la que camina; y si Me pide, se lo daré, y si pide Mi protección, lo protegeré…”

La adoración no es una carga, sino que es un estilo de vida y ejercicio que proporciona la verdadera satisfacción en la vida. Como dice el Corán en 13:28:

“¡Ay! En el recuerdo de Al’lah es en lo que los corazones pueden hallar sosiego”

El Mesías Prometido (as) dice:

“Benditos sean los que no se cansan en sus oraciones y sus almas se derriten mientras rezan, y sus ojos derraman lágrimas, y un fuego se enciende en sus pechos y son conducidos a cámaras oscuras y selvas desoladas en busca de soledad, y se vuelven inquietos y locos e insensibles de sí mismos, porque al final se convertirán en los destinatarios de la gracia. El Dios al que invocamos es muy Benévolo, Misericordioso, Modesto, Verdadero, Fiel y Compasivo con los que son humildes. Tú también debes ser fiel y suplicar con plena sinceridad y lealtad para que Él se apiade de ti. Retírate del tumulto del mundo y no hagas de tu fe un asunto de disputas personales. Acepta la derrota por amor a Dios para que puedas convertirte en heredero de grandes victorias. Dios mostrará un milagro a los que rezan y concederá un favor extraordinario a los que ruegan”.
(Lecture Sialkot, Ruhani Jaza’in, vol. 20, pp. 222-224, Essence of Islam vol. 2, pg. 226-227)

El Más Allá

El islam enseña que la vida presente es temporal. Después de la muerte, Al’lah dará nueva vida a los seres humanos y los juzgará de acuerdo con sus creencias y acciones.

Los afortunados que tenían las creencias y acciones correctas entrarán en el Paraíso; un lugar eterno que se describe metafóricamente como un lugar de jardines y ríos, ya que, en el islam, el más allá no es un lugar físico, sino que de naturaleza espiritual[1]. En el Paraíso hay paz, tranquilidad y avance espiritual continua.

Los desdichados entrarán en el In­fierno; que, aunque no es eterno, es un lugar de fuego, dolor y sufrimiento insoportable.

El Corán afirma en 22:18:

“En cuanto a quienes creen, y los judíos, los sabeos y los cristianos, los magos y los idólatras, ciertamente Dios juzgará entre ellos en el Día de la Resurrección…”

Así que el islam enseña que nuestras creencias y acciones tienen consecuencias reales que afectan a nuestro bienestar en la vida terrenal y aún más en el Más Allá. Por eso, es el deber más importante y urgente del ser humano hacer una búsqueda sincera y objetiva de la verdad en los asuntos religiosos, usando todas las facultades, energía, tiempo y razonamiento que Dios nos le ha otorgado de forma correcta, además de orar y pedir humildemente la iluminación divina, para encontrar el camino recto y así evitar la perdición en este mundo y el Más Allá.

Obstáculos en el Camino Recto

Siempre hay obstáculos que se interpongan entre el ser humano y seguir el camino recto: la mundanalidad, la ignorancia, los malos hábitos, la presión social y a veces familiar. Todas las cosas que sirven para alejarnos de Al’lah son las influencias de Satanás, conocido como Shaitan o Iblis en el islam.

El islam nos enseña muchas oraciones para estar a salvo de Satanás, una de las cuales es “Y di: “Señor mío, en Ti me refugio de las tentaciones de los satanes, y en Ti me refugio, Señor mío, para que no se acerquen a mí” (Corán, 23:98-99)

Con la ayuda de Dios, se puede superar todos estos obstáculos y encontrar a Dios a través de la oración y un esfuerzo sincero en su camino. Cómo Al’lah dice en 29:70 del Corán:

“En cuanto a los que se esfuerzan en Nuestro camino: en verdad los guiaremos por Nuestras sendas. Pues Al’lah está en verdad con los que hacen el bien.”

La Salvación

La salvación es tener una relación verdadera y viva con Dios, que se logra por someterse completamente a su voluntad en cuanto a las doctrinas y luego esforzarse con todo corazón en realizar acciones según su agrado. Se requiere una purificación del corazón de la mundanalidad y un amor completo por Dios y su creación.

Las facultades espirituales cultivadas correctamente en esta vida a través de la adopción de las creencias y acciones correctas son las mismas que permitirán al ser humano disfrutar la vida en el Más Allá. Cómo Al’lah dice en 17:73 del Corán:

“Pero quien sea ciego en este mundo, será ciego en el Más Allá, incluso más extraviado del camino.”

No basta con creer que uno se ha salvado y pensar que se ha sometido completamente a Dios en creencia y acción, o que ya tiene estas facultades espirituales desarrolladas. El islam enseña que la evidencia de la salvación verdadera se manifiesta en esta misma vida a través de la supresión de las malas inclinaciones, la capacidad de realizar obras piadosas continuas, y la experiencia de diferentes dones espirituales como la aceptación de oración, revelación, una visión especial en los asuntos espirituales y la ayuda divina en la vida cotidiana.

El Mesías Prometido (as) declara:

“La filosofía de la salvación consiste en que aquellos que establecen una relación santa y perfecta con Dios se convierten en manifestaciones de esa luz que no tiene declive, y cayendo en el fuego de Su amor se apartan de su propia existencia como un trozo de hierro, que cuando se calienta en el fuego, asume el carácter de fuego aunque no sea fuego y siga siendo un trozo de hierro. Así como a través de las manifestaciones de Dios se produce un cambio sorprendente en sus amantes, del mismo modo, Dios también realiza un cambio por ellos. Es cierto que Dios es inmutable y está libre de cambios, pero para tales siervos Él manifiesta tales obras maravillosas como si fuera un nuevo Dios y no es el mismo Dios que es el Dios de la gente común. En la medida en que los siervos justos de Dios se mueven hacia Él a través de sus obras puras y de su sinceridad y fidelidad, hasta el punto de estar muertos a su existencia anterior, Dios también se mueve hacia ellos con benevolencia y ayuda, hasta el punto de mostrar Su ayuda y apoyo y celos por ellos de forma extraordinaria.”
(Chashma-e-Ma‘rifat, Ruhani Jaza’in, vol. 23, pp. 418-419, Essence of Islam, vol. 2, pg. 267)

La Paz Individual

La paz personal en el Islam significa estar en armonía con uno mismo, con la familia, la sociedad y, lo que es más importante, con

El Islam y la Democracía

El islam enseña que las elecciones deben hacerse con integridad, que el gobierno debe gobernar con absoluta justicia y que debe existir un sistema de